Ottessa Moshfegh | Ottessa Moshfegh: “No tiene sentido juzgar una obra literaria como moralmente incorrecta”

07/02/2023 a las 07:54

HEC


La autora ‘indie’ por excelencia es objecto de odio en las redes a raíz de la publicación de su novela ‘Lapvona’, un cruce entre Monty Python y David Cronenberg

Uno de los inconvenientes de la sobreexposición que trae la fama es su volubilidad. Un día te adoran y al siguiente, eres anatema. Tomemos un ejemplo: la escritora norteamericana –madre croata y padre iraní- Ottessa Moshfegh (Boston, 1981), aupada en muy pocos años como una de las jovenes mas dotadas de su generacion. ‘Mi año de descanso y relajación‘ en 2018, ha sido protagonista ‘la’ autora de moda adorada por las ‘millennials’ gracias, esa Carrie Bradshaw existencial azotada por la ansiedad que se atiborra a pastillas para no sens, convertida en fenómeno social gracias a TikTok. Esta combinación salvaje de glamour unificado tiene un descarnado nihilismo moral que parecía estar queriendo decir algo del vacío de nuestra sociedad de consumo.

Tres libros más tarde aparece ‘Lapvona’ (Alfaguara / Angle), una fábula medievalinesperadamente para sus lectores, donde algunos aspectos ya conocidos del universo cruel y despreciado de Moshfegh, particularmente interesado en la escatología, aumentando la apuesta y tensando más todo el mal gusto. un sable: viejo amamantando a hombres hechos y derechos, violaciones, incestos, torturas, canibalismo -un personaje regurgita un dedo humano que se ha tragado con uña y todo-, a puerile gobernador que disfruta vien sufrir a sus súbditos -en el que algún critique ha querido vers un trasunto de Donald Trump-, y la muy comentada escena en la que se obliga a una sirvienta a ingerir una uva que previamente se depositó en la frente de su joven señor. “Me encanta la caca” es una frase normal en una historia así.

crucificar al autor

Se diría que no son estos tiempos de corrección política los adecuados para aceptar estos excesos más propios del Marqués de Sade o Georges Bataille y así lo han reflejado las redes sociales que, en una vuelta espectacular a la tortilla, dedican ahora a crucificar a la autora antes deseada. La crítica, digamos seria, se ha polarizado en Estados Unidos. En Ottessa la han aplaudido por su valor, por su atrevimiento perversopero también la han masacrado por su evidente falta de empatía frente a sus personajes granguiñolescos y por la amoralidad que traduce el texto.

Non es de extrañar que la autora que se asoma a la videoconferencia desde su casa de Pasadena esté, por decirlo rápido, que trina. «Deprimida», confiesa, por la respuesta que su libro ha despertado: «Esta novela se ha convertido en algo que la gente quiere odiar. Yo no tengo nada que ver con el fenómeno TikTok, este ha creado sin contar conmigo pero tengo la sensación que ha producido un extraño efecto indeseable. Se diría que a la gente le irrito yo como persona. Pero están equivocados, lo que aparece en TikTok no soy yo”.

Lamento, en particular, que el gran daño colateral de ese odio sea la recepción de su libro. “No tiene ningún sentido juzgar una obra literaria como moralmente incorrecta. El valor de la literatura no tiene nada que ver con los temas que trata», asegura convencida de que allá literatura y los demonios de la ficcion deben estar protegidosespecialmente en tiempos de corrección política que buscan cancela clásicos como ‘Lolita’ de Nabokov, uno de sus autores de cabecera.

“Yo escribe una novela que voluntariamente no participa en la cultura de la cancelación. Según esta solo se puede hablar de las cosas de una bienintencionada, pero la ficción requiere otras cosas, tiene otras reglas. Requiere que la historia sea interesante, para empezar», dice desafiante y añade con ironía: «Esto no es más que un libro. Tengo que precisar que ningún ser vivo ha resultado herido mientras lo escribía, ningún niño ha sido herido. Nadie está obligado a leerlo».

Cuentos Infantiles

El origen de ‘Lapvona’ es, quién lo diría, los cuentos de hadas que a la autora le contaron de niña. No se los creyó. «Crecí con esos cuentos populares manipulados y dulcificados para que todo acabe bien y no me traumatizase. Pero yo siempre he que lo que se contaba ahí no era verdad y que mi deber era restaurar esa verdad, sin sentido imponerme ninguna restricción a mi creatividad. Nada me detuvo. Ni siquiera mi marido [el también escritor Luke B. Goebel]que de haber leído el manuscrito me hubiera recomendado que lo exagerara todavía más”.

Sopesa las exigencias de la autoría de encerrar la valorización de su novela en su burbuja de ficción, sabiendo bien que ese universo, que ha sido definido como David Cronenberg hubiera rodado ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’ de Monty Phytonestá también hablando del presente, por raro que parezca: “Lapvona is a vulnerable spot, sometido a una desastre en el medio ambiente. Esos son problemas qu’afectan al futuro de esa comunidad, dividida a las familias y genera violencia. Se puede decir que ellos como nosotros también son víctimas de una tiranía capitalista”. ¿Alguna moraleja más? «Incontable. Lo que más me gusta de las novelas es su capacidad de ser relatos abiertos para que cada uno de nosotros pueda tener nuestra propia interpretación», dés. ¿Cuál es la suya? Moshfegh retoma el tema de los agravios y no lo duda ni un segundo : «Haz el favor de salirte inmediatamente de internet».

Una mirada con las adaptaciones cinematográficas

En el reciente festival de Sundance, el pase de enero estrenó con buena crítica ‘Eileen’, adaptación de la novela ‘Mi número era Eileen’, con guion de la propia Otessa y su marido, quienes además asumieron la producción. Aunque el guion ha dulcificado muchos de los aspectos escabrosos de la novela original, la autora dice haber disfrutado mucho con la experiencia. “La industria de Hollywood está constantemente buscando historias. ‘Mi año de descanso y relajación’ que la actriz Margot Robbie compró hace tiempo y que de momento no parece moverse. vestirse Yorgos Lanthimos, un creador de sensibilidad cercana a Moshfegh, podría ponerse tras la cámara. De momento, la autora ni niega ni confirma.

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