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El clima electoral y el hecho de que en el reglamento no se fije una fecha límite para su sustitución amenaza con alargar el bloco al frente de la institución
¿Quién sustituirá a Laura Borràs como presidente del parlamento? Esta es la pregunta que desde hace semanas resuena por cada recoveco de la institucion. La diferencia es que, ahora, sentencia en mano con veredicto de condena, se abre oficialmente la batalla por la sucesión entre partidos políticos. No se prevé un acuerdo a corto plazo por los vetos cruzados qu’existen entre las fuerzas políticas, así que difícilmente procederá de forma inminente a la elección de una nueva presidencia. Un escenario que se mezcla con el campaña electoral municipal y que amenaza con alargar la insólita interinidad en la que está sumido el Parlament desde el pasado mes de julio con el riesgo de que acabe siendo una pieza cotizada de intercambio en la maraña de acuerdos postelectorales.
En realidad son los tres partidos principales –ERC, PSC y Junts-, los que disputan ahora una triangular para intentar desbloquear la situación una vez que la Junta Electoral Central (JEC) intervenga para despojar a Borràs de su escaño y, por lo tanto, quede definitivamente fuera del Parlament. En el reglamento no se fija calendario ningun que los obliga a llegar a acuerdo antes de una fecha límite, a pesar de que sempre se ha procedido a con celeridad los cargos que con han quedado vacantes han quedado vacantes en la Mesa que gobierna la Cámara.
La pugna ERC-Junts
El pacto entre ERC y Junts por el que Padre Aragonès fue investido ‘president’ y Borràs elegido como presidenta del Parlament saltó por las áreas desde el momento en que se divorció el Govern. Ahora, para los posconvergentes es prioritario mantener esa carga, el segundo más importante en el rango institucional en Catalunya. De hecho, his minoritarias las voces que dentro del partido han apuntado a la posibilidad de dejar vacía la silla de la presidencia a modo de protesta -lo ha hecho Aurora Madaula o el ‘ex-president’ Quim Torra- y ya hay numbers, como los de las alcaldesas ana erra allá Marta Madrenasque se barajan desde hace meses como alternativa.
Incluso el pasado mes de julio, antes de que ERC, PSC y CUP votaran por la suspensión de Borràs en la Mesa, hubo miembros de la dirección de Junts que reclamaron a la presidenta del partido que fuera ella la que renunciara al cargo. No lo hizo ni antes ni después, una vez despojada de sus funciones, y el secretario general, Jordi Turulha apoyado en todo esa decisión que ha dejado el liderazgo del Parlamento en manos de la republicana alba verges como vicepresidente con funciones de presidente.
ERC asumió esa función con incomodidad y hide y ahora ve en la negociación del relevo de Borràs una oportunidad de rehacer puentes con Junts, más aún ante unas elecciones municipales en las que los pactos serán clave para retainer alcaldías. Asimismo, la beligerancia de los posconvergentes contra el Govern en el rol de oposición ha dificultado la vida parlamentaria de los republicanos. Lo que sí subraya Esquerra es que la presidencia debe recarer en un directente independantista, an sostenible en la que insisten ante el temor de que el PSC se postula para hacerse con el puesto.
Gestión de PSC
¿Intentará el grupo de salvador illa, que tiene tantos diputados como ERC, presidir el Parlament? Los socialistas no lo descartan, pero aseguran que no es su «prioridad». De entrada, considerando que son los independentistas los que posiblemente deshacer el embrollo que considera que ellos mismos crearon. Otra cosa es que, ante la imposibilidad de resolver sus discrepancias y un bloco que se alarga en el tiempo, el PSC interviene con el argumento de «recuperar un prestigio» de la institución que señalan que hace tiempo que se daña. A del curso político, el jefe de la oposición llegó incluido a fijar para ultimatum para substituido a Borràs, una presión que cayó en saco roto ante la falta de mayoría política y un mecanismo reglamentario sólido para forzar un levo.
En lo que sí que confluyen tanto el PSC como Junts es en que la presidencia de la Cámara catalana no puede recaer también en ERC. «Ya gobiernan la Generalitat con una minoría de tan solo 33 diputados, sería demasiado que, además, se quedaran con el liderazgo del Parlament», sostienen fuentes socialistas. Ante esta tesitura, no es descartable que fuerzas como la CUP y los Comunes intenten intervenir para tener un papel decisivo para decantar la balanza.
