Contenido del Artículo
Philadelphia ganó el partido ante Memphis por 110-105
Harden y Embiid fueron los líderes de los 67ers
El hueso seisers de filadelfia remontaron este jueves ante los Grizzlies de Menfis (110-105) un partido en el que fueron por debajo en el marcador hasta que quedaron cuarenta segundos para el bocinazo final. Para los Sixers, este es su quinto triunfo seguido y su victoria número 17 en 23 partidos ante equipos de la Conferencia Oeste. Antes del encuentro, el Wells Fargo Center homenajeó a Mac McClung, ganador del concurso de mates en el All-Star y que tocó la campana de los campeones desde el centro de la pista aunque posteriormente no se vistió.
James Harden (31 puntos, 7 reinicios y 7 asistencias) y Joel Embiid (27 puntos, 19 reinicios y 6 asistencias) lideraron a los locales sobre todo en los instantes finales. En los Grizzlies destacó Desmond Bane con 25 puntos y 8 rebotes mientras que Ja Morant tuvo una noche complicada en el tiro (15 puntos con 3 de 16 intenciones). El español Santi Aldama llevó 6 puntos y grandes acciones para los Grizzlies por todos los problemas de faltas.
Los Grizzlies plantaron a los Sixers un partido muy físico, algo habitual en el equipo de Taylor Jenkins y que incomodó a los de Doc Rivers. En este punto fue muy intenso que Harden se involucrara con Dillon Brooks luego de un breve contacto. Un 52,4% en tiros de campo lanzados en Memphis, que contó con un Bane desatado y que fue hasta los 19 puntos en el primer cuarto con un enorme 4 de 5 en triples. Los Grizzlies llegaron con doblete en el marcador de Filadelfia en muy siete minutos (12-24). Ninguno de los exteriores de los Sixers encontró inspiración desde el perímetro con un pobre 3 de 9. Con un contundente 22-37 se terminó el primer capítulo pesa a que Embiid jugó los 12 minutos.
No todo fue acero a la ofensiva en los Grizzlies hay que una excelente defensa también se reflejó en el luminoso. Así, los visitantes alcanzaron los 17 puntos de alquiler en el segundo periodo. Asimismo, Jaren Jackson Jr. impactó espectacularmente a Embiid y reflejó el autoestima de su equipo protegiéndolo ante la frustración del candidato a MVP, quien no se preocupó por sus números habituales. Se cerró el camino al aro para los Sixers, que acumularon nueve ataques consecutivos sin anotar. Rivers pidió el tiempo muerto y hubo un cambio notable con un parcial de 8-0 antes de ir a los vestuarios. En todo caso, un triple a tablero de Jackson Jr. dejó el encuentro en 47-59 al descanso.
En la reanudación, Philadelphia logró bajar rápidamente de la barrera psicológica de los diez puntos aunque Memphis siguió moviéndose con comodidad. Embiid se cobró su particular venganza: le entregó de vuelta a Jackson Jr. el tapón del segundo cuarto y lo amplió con otro sobre Bane. Además, el pívot empezó a aumentar su producción con 10 puntos en el tercer cuarto. Pese a ello, Memphis mantuvo el dominio en el marcador con un 75-81 antes del último período.
En el desenlace asumieron su responsabilidad Embiid y Harden, que solo en el último periodo sumaron 8 y 13 puntos, respectivamente. Les sumó un excelente Tobias Harris, decisivo con 10 de sus 20 tantos cuando más quemaba el balón. En Memphis hubo un turno de jugadores inesperados como el novato David Roddy, que lideró un parcial de 0-6 que hizo pensar en la sentencia con un 86-97 con 6,07 por jugarse. Los Sixers respondieron con un 7-0 potenciado por el bullying de Embiid más los triples de Harris. Fue precisamente él quien devolvió la iniciativa a los Sixers desde el perímetro (106-105) con solo cuarenta segundos por jugarse. Harden por entonces ya había demostrado que no hay canastas imposibles anotando de tres desde la esquina y terminando la posesión con dos hombres encima. La confianza del local creció y anularon a Memphis, incapaces de anotar ninguno de los tres tiros que tuvieron para empatar en su último ataque (dos de Bane y uno de Jackson Jr.). Con polémica final y doble falta técnica a Embiid y Brooks, Harris sentenció desde el tiro libre.
