Jorge Valdano: Barça, sálvate quien pueda  deporte

Jorge Valdano: Barça, sálvate quien pueda deporte

Guerra para todas las edades. Churchill dijo que los italianos «hacen la guerra como si fuera un partido de fútbol y juegan al fútbol como si fuera una guerra». El San Siro es un campo de batalla que siempre ha venerado la frase. El Madrid salió ileso de la intensa primera parte, ante un Inter en concreto, armado con la mordaz ambición de los que tienen prisa por ganar. El Madrid va ganando experiencia, se le confía a Courtois y espera tiempos mejores. Después, un Madrid más homogéneo y enérgico supo equilibrar las cosas. Finalmente, la fatiga, que también decide las batallas, determinó el juego para todos. Pero en Europa Madrid no es nadie y como en la primera mitad fue para los veteranos de guerra, en la segunda fue el turno de la artillería joven que esperábamos. Valverde, Vinicius, Rodrigo y Camavinga se llevaron la victoria en la final completa. Veteranos y novatos, dice el himno.

Pasará mucho tiempo. Durante años, el Barça superó a sus rivales en el fútbol, ​​que goteaba superioridad, pero malgastaba talento y dinero y ahora, ensombrecido, sufre las consecuencias de la humillación. La distancia entre tanta gloria pasada y este presente incierto no tiene optimismo ni discurso que la llene. Será mejor que lo acortemos: «Esto es lo que hay», dijeron Cueman y Piqué al unísono para enfatizar lo que faltaba. El fútbol, ​​con la camiseta del Bayern, le dijo la verdad demasiado pronto y el Barça tiene ahora una temporada interminable con entrenadores sustituibles. Mañana la culpa será del jugador, del pasado del técnico, más tarde del presidente … La sopa apasionada del fútbol no pierde oportunidad para crear conflictos. Si en tiempos de abundancia es divertido hablar de estilos cuando llega la escasez, prevalece la rudeza de la supervivencia. Cada hombre por si mismo.

Igual ante la ley. Te encanta un club por una serie de cosas que suceden en la infancia. Juegas en un club por el interés personal de un adulto. Es difícil conciliar el amor desinteresado del niño (un fan siempre tiene siete años) con el interés del profesional adulto. Este choque de expectativas divide al Atlético sobre el regreso de Griezmann: unos juegan al mercenario, mientras que otros aplauden para abrazar al hijo perdido. Tras la pandemia, el fútbol valoró la economía del club. El Barça es el mejor ejemplo de cómo el dinero gestiona todas las decisiones, traspasando leyendas y jugadores autóctonos. Durante una crisis, incluso la identidad ocupa el segundo lugar. Pero cuando Elix interpreta las nuevas reglas económicas del fútbol y deja el Barça para irse a Leipzig, lo tachan de «materialista», aunque deja 15 millones en el palco. Resumamos: amor o interés, pero para todos.

Una pequeña sorpresa, por favor. El gran legado del jugador es toda la técnica acumulada, pero algunas acciones son más suaves que otras. Control y conmutación, por ejemplo. Lo probamos en este día de la Champions: está mejorando y nadie me ha hecho más feliz que los entrenadores. Cada pasaje es un ladrillo que construye la construcción del juego, y las continuas repeticiones en el entrenamiento conducen a casas prefabricadas sin características. Uno, vicioso por lo inesperado, espera ansioso la llegada de algo inesperado. En este punto, estoy más atento que a todos los planos que están dibujando los entrenadores. Mientras tanto, el central lo cede de lado, de lado al central, el central al otro central, y así, como si uniera una línea entre puntos trazados en el tablero, avanza el juego que yo, el espectador, conozco como bien de memoria como los jugadores.

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