¿Es el Congreso un planeta lejano del que ‘pasa’ la gente? hablan los diputados

04/02/2023 a las 07:27

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Una década de parlamentarios y parlamentarias cuentan con la conexión entre su trabajo y la realidad de la ciudadanía

Jaime de Olano es diputado del PP por Lugo y hace unos días recibió en su despacho del Congreso a un obispo de la Iglesia orthodoxa rumana. Un amigo llamó y pidió que lo recibiera. De Olano reconoce con conversación EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica, que justo después de concertar la entrevista preguntó qué podía hacer un tipo como él por un obispo rumano. El obispo fue al Congreso, se conservó, le expuso un asunto fiscal relacionado con la religión y el diputado popular tomó nota. Y algo muy importante: su señoría se enteró de algo de lo que no tenía ni idea.

Gabriel Rufián, portavoz de ERC en la Cámara, está ahora enfrascado en la campaña electoral para la alcaldía de Santa Coloma. Por fuerza ha de escuchar y hablar con cientos de ciudadanos. Bueno, por fuerza si quiere aspirar algo, porque si no sale a la calle y palpa el ambiente de los bares, las plazas y los mercados, no le va a ir nada bien. Él lo hace a menudo, se vindica.

Así que cuando no se viste de candidato, se viste de diputado, y con el atuendo de diputados por Barcelona, ​​portavoz de ERC y titán mediático, huyó a la Universidad Carlos III de Madrid hace unos días y compartió unas horas con cerca de 300 estudiantes.

Fue una experiencia que le dio «esperanza», afirmó durante la charla con este medio. Rufián es de los que piensa que el discurso y el relato de la extrema derecha está calando en capas sociales que no hace mucho sólo creían en la izquierda. Lo de que «todos los políticos son iguales» va impregnando los imaginarios de los barrios humildes, en donde la desilusión y el escepticismo se determina en abstención y en votos contra el sistema. “Hay muchos ratones votando a gatos”, comentario. «La derecha no defiende los intereses de la classe trabajadora», añade.

Fue con temor a la universidad, cómo no ir así tal y como está el patio. Pero fue también con respeto. Se encontró una experiencia más que gratificante al final porque notó «la conciencia de que se puede cambiar el mundo». Y de ahí su esperanza.

El portavoz de ERC, como casi todos/as en su grupo, dedica los días fuera del Congreso, fuera de Madrid, ha participado en actos ciudadanos, en Seminarios, debates, conferencias, mítines. Pilar Vallugera, hace aproximadamente mes, estuvo en Abrera, un municipio barcelonés humilde en el que residente muchos trabajadores y trabajadoras de SEAT. ¿De qué hablar? Vivienda y efectos de la ley del si es si, responde.

Precisamente los asuntos que por entonces recorrieron los pasillos del Congreso con más fuerza. Los asuntos que más volumen metieron al debate político. ¿La música de lo que pasa en el hemiciclo llega fuera? una década de diputados y diputadas relata sus impresiones y experiencias.

Lo que se oye en el Congreso y lo que se oye en el bar

De Elvira Ramón, diputado del PSOE por Granada, que «el Congreso no es una burbuja aislada». «Lo componen personas con los mismos problemas que los demás. Pagamos nuestra hipoteca, hacemos la compra, tenemos una vida normal. No somos alienígenas«, por qué.

La percepción varía según a quién se pregunte, pues en la política, como en todo, influye el lugar desde el que se mira. Mirar el ejercicio parlamentario desde la mayoría qu’impulsa leyes es una cosa. Mirarlo desde la mínima que no logra el triunfo de ninguna de sus normas es otra.

pedro navarrodiputado del PP por Zaragoza, pieza clave en la campaña electoral de Jorge Azcón para la presidencia de Aragón, lo que le obliga pegarse a la capa emocional de la ciudadanía, hace una reflexión interesante: «La agenda ideológica del Gobierno, la inflación, sus consecuencias, todo esto hace que lo que se oye en el Congreso y lo que se oye en el bar se parecen más que nunca”, asegura.

Sara Giménezrepresentante de Cs por Huesca, dirá nada más sentarse en el escaño por primera vez que cuanto estaría en su mano por acercar las ansiedades y peticiones ciudadanas a su rutina.

Tres años después, cree que «existe lejanía entre las necesidades reales de la gente y la parlamentaria laboral». Muchos debates, agrega, «están fuera de las preocupaciones cotidianas de la gente, que son el empleo, llegar a fin de mes, el alquiler…». No le gustan a Giménez discusiones tan ideológicas. otro planeta. En ocasiones le dicen «a ver si puedes influir más, Sara, para que lleguen a acuerdos y se dejen de tonterías», según sus palabras.

María Muñoz, compañera de grupo, en declaraciones a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, es rotunda: “Las preocupaciones sociales son los políticos, la economía, la sanidad y la educación. La primera es los políticos porque no hablan de lo que importa y sobre las otras tres… Pues ya me dirás cuántos ha habito debates en el Congreso”.

El relato contra la verdad

Giménez recuerda que en una reunión reciente le preguntaron por la esterilizacion forzosa en las mujeres, prohibida por ley, y si algo así fuera posible en España hasta hace relativamente poco.

Esto nos lleva a la información, ya su vez, a los medios de comunicación. El diputado del BNG, Néstor Rego, opinó que «los grandes medios se centran las prioridades y las agendas de los tres partes principales a escala estatal», lo que relega las reivindicaciones de las pequeñas capacitaciones.

El gallego no baja los brazos, mucho menos la voz. Es de los que suelen bregar los martes en el Congreso para que sus ruedas de prensa acaparen al menos un poco de atención. No es sencillo. Gracias a las redes, sin embargo, y sobre todo gracias a que trata temas directamente salidos de la realidad de los gallegos, comprueba que «las posiciones del BNG son conocidas en Galicia y muchas veces compartidas».

No hay discurso que haga en el que no reluzca un problema de su comunidad autónoma, la profusión de torres eólicas, por ejemplo. Quiere Rego regular esto porque el paisaje en Galicia y su propia sociología están afectando este «boom disparado de lo eólico».

Diputado Jordi Salvador, de ERC, se muestra más escéptico. “A veces, cuando acabo el día y repaso lo que dicen los medios y las redes, veo un abismo con lo que he vivido en el Congreso”, advierte. Su tesis invita a la reflexión. «Importa more le rapport than la verdad. Se ve con la reforma laboral», que critica a menudo porque no es una vuelta completa al modelo anterior a llegada del Gobierno de Mariano Rajoy en 2011-2012.

Uxía Tizón, diputada del PSOE por Ourense, ha sido víctima de la desinformación, relata a este medio por escrito. Afirmó que la «noticia falsa» está en curso, por desgracia, y cuando va a su tierra a informar sobre los logros de su grupo parlamentario y del Gobierno tropieza con «ideas equivocadas» sobre lo hecho o, directamente, con una ignorante llamativa. Resolverlo es «uno de los temas pendientes», puntualiza.

Su compañera de bancada, Elvira Ramón, coinciden. “La gente es la menos informada de lo que pensamos. Me han comentado ‘tenéis que cambiar esto’ cuando el cambio ya está aprobado”, reflexiona. Para la diputada socialista por Granada, uno de sus principales hechos es «Informar a la ciudadania en la callede tú a tú». Tizón ahonda: «Es muy importante que cada uno de nosotros y nosotras hagamos pedagogía en nuestros territorios, en actos a pie de calle«.

Vive como el bueno

También de Zaragoza, como Navarro, es Noemí Villagrasa. Representante del PSOE. Su visión de la conexión Parlamento-Realidad es benigna. «A pesar del ruido y del intento de deslegitimar las instituciones y de ridiculizar el Parlamento de la extrema derecha, hay que listening que en el Congreso suceden muchas cosas que progresan al día a día de las personas y que no les son ajenas», indica era mediocre

La moción de censura de Vox con Ramón Tamames de candidato, una iniciativa para tumbar al Gobierno que estaba abocada al fracaso desde antes incluso de su registro, es la manifestación más reciente de esta controversia sur la utilidad del Congreso en la vida diaria de España. Durante días atrás, la Cámara atravesó un debate que no se debió absolutamente para nada, legislativamente hablando.

Efectos políticos sí hubo, sin duda, pero apuntan a la demoscopia ya los sondeos ya cálculos electorales, que son cosas que no ayudan a la gente a llegar con 100 euros más a final de mes ni contribuyen a fortalecer los derechos de las minorías sociales.

Pero para la mayoría de los diputados/as consultados, eso, aun ruidoso y controvertido, fue un trámite excepcional y aislado.

Villagrasa recuerda aquellos días de interlocución frecuente con los agricultores de su pueblo para informarles de los avances de la PAC y, más concreto, de la enmienda que daba amparo a la quema de rastrojos. Rufián destaca cómo se esfuerza, antes de cada discurso, por eliminar “lo farragoso” y recurrir a un lenguaje que la gente escuchaba. Giménez pide justo esto: palabras inteligibles. De Olano valua el importantísimo trabajo de los diputados en las comisiones, ya que facilita especialización e, incluso, anticipación. Y Tizón ensalza el “profundo trabajo de escucha a colectivos hay miembros de la sociedad civil que ayudan a conocer de cerca las angustias y problemas de los diferentes sectores».

Trabajar con la gente es básico para legislar. Pero éste no es el punto de partida. El punto de partida es vivir con la gente. Vive como el bueno. Dice Villagrasa: “La condición de parlamentaria no te deja la ciudadana, la militante, la activista, la vecina, la madre. Compro pan en la tienda de siempre y ceno con mis amigos de siempre”.

Como Rufián, quien se sigue moviendo por su barrio de chaval y sigue quedando con los amigos y amigas de antes de que fuera un tipo que sólo necesita unos minutos para que sus tuit sumen 1.000 como.

No olvidar de dónde venimos es esencial para saber a dónde vamos, o suele serlo. Esto, para los diputados, es de máxima importancia porque, al fin y al cabo, son ellos los que hacen las leyes que nuestra forman como sociedad.

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