El clan Vega y la conexión con el caso Ayotzinapa

El clan Vega y la conexión con el caso Ayotzinapa

Pablo Vega Cuevas, líder del cartel Guerreros Unidos.

El juicio en curso de la organización criminal Guerreros Unidos en Chicago finalmente puede ser útil para los investigadores El caso de Ayotzinapa en Mexico. Este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el gobierno de Estados Unidos le había enviado parte del expediente del caso luego de una conversación que el mandatario mantuvo con la vicepresidenta Kamala Harris el pasado 7 de mayo. «Él ya me ha enviado parte del archivo y los demás nos lo enviarán esta semana. No puedo decir más «, dijo.

López Obrador evitó dar detalles del documento, pero informes elaborados por expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dan prueba de su naturaleza. Uno de los momentos para esclarecer el atentado contra los normalistas siempre ha sido el móvil, las razones que llevaron a policías de diferentes municipios y al grupo criminal de Guerreros Unidos a partir contra ellos. La tesis que necesita ser probada, señalaron los expertos de la CIDH los autobuses que transportaban a los estudiantes, un enfoque relacionado con el proceso que sigue al enjuiciamiento de Estados Unidos contra los United Warriors en Illinois.

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El 26 de septiembre de 2014, unos 80 normalistas de una escuela rural en Aiocinapa, Guerrero, viajaron a Iguala para tomar buses para viajar, días después, a la Ciudad de México. Su idea era participar en actos conmemorativos de la masacre de Tlatelolco en la capital. Una vez en Iguala, los estudiantes se dirigieron a la estación de autobuses. Salieron con cinco vehículos, cuatro por la puerta principal y uno por la trasera. El ataque se inició poco después en las calles del municipio.

Para los expertos de la CIDH, la intención de policías y delincuentes sería detener los buses. En el primer informe, publicado en septiembre de 2015, escribieron: “Los atentados muestran que el objetivo de la acción era evitar que los autobuses salieran de Iguala (…) Una vez que habían salido de la ciudad, no dejarlos en la carretera. y cuando se veía así [ya se habían escapado, evitar que] seguir funcionando «. Desde entonces, los expertos han planteado la idea de que los autobuses podrían ser cargamentos de heroína camuflados organizados por Guerreros Unidos. Según esta teoría, el ataque va más allá de cualquier motivación política y en realidad tendrá como objetivo razones económicas.

La lógica de los investigadores de la CIDH se basa en un juicio que se está llevando a cabo en un país vecino. A fines de 2014, las autoridades estadounidenses desmantelaron la celda Guerreros Unidos en Illinois. El 8 de diciembre, fiscales del norte del país denunciaron cargos contra Pablo Vega, su yerno y otras seis personas por distribuir heroína en Chicago. Vega y compañía eran la estructura de Guerreros Unidos en la región.

Para la fiscalía que investiga El caso de Ayotzinapa, Vega es un personaje importante. Una fuente de la agencia afirma que México inició su proceso de extradición a fines del año pasado. Queda por ver si Estados Unidos aceptará entregar a México una supuesta importación y distribución de decenas de kilogramos de heroína en el país. Su predecesor más cercano es el exministro de Defensa Salvador Cienfuegos, quien fue arrestado a fines del año pasado en Los Ángeles por cargos de tráfico de drogas. Tras una ofensiva del gobierno mexicano, los fiscales estadounidenses retiraron los cargos y enviaron al general de regreso a México, donde fue liberado.

En 2013 y 2014, investigadores de la DEA, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, escucharon llamadas y leyeron mensajes de Vega y otros. En algunos casos, sus interlocutores son presuntos miembros de un grupo delictivo en México. La acusación de la fiscalía cita informes en los que los presuntos delincuentes hablaban de entregas de drogas desde México en autobuses, vehículos como los que tomaron los normalistas la tarde anterior al ataque.

Desde 2015, los expertos de la CIDH instan a la fiscalía federal de México a que solicite a sus pares en Estados Unidos toda la información recopilada durante la investigación del clan Pablo Vega en Illinois. Después de todo, la DEA tuvo meses de llamadas y mensajes intercambiados desde las células de Guerreros Unidos en Illinois y Guerrero. La Agencia Antidrogas intervino sus teléfonos antes, durante y después del ataque a los normalistas.

El proceso de solicitud de información fue largo y engorroso. En septiembre de 2015, los fiscales solicitaron información sobre Guerreros Unidos al Departamento de Justicia de Estados Unidos, pero fue en vano. La solicitud fue tan general que Estados Unidos respondió que no había forma de buscar todos los documentos relacionados con el grupo delictivo preparados por agencias gubernamentales. En febrero de 2016, hubo una segunda solicitud, también rechazada. Los fiscales dijeron más tarde que se esperaba una respuesta.

Finalmente, en 2018 el mecanismo especial de seguimiento de El caso de Ayotzinapa La CIDH dijo que los fiscales les habían dado acceso a transcripciones de mensajes de Pablo Vega y uno de sus colegas en México, apodado Silver, en fechas cercanas al día del ataque. Esta nueva información, esperada durante mucho tiempo, generó aún más preguntas, pero demostró que la célula de Illinois estaba en alerta por el ataque a los estudiantes.

Ha estado muerto esta vez desde entonces. El sistema de justicia estadounidense guardó mensajes de otros detenidos y mensajes de Vega y Silver fuera de los días que rodearon el ataque. Esta sería, además de las demás pruebas recabadas por la DEA en su investigación, el contenido del expediente al que se refería López Obrador en su rueda de prensa.

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