El bloqueo presupuestario deja las negociaciones en manos de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz |  España

El bloqueo presupuestario deja las negociaciones en manos de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz | España

Yolanda Díaz y Pedro Sánchez en la inauguración de las jornadas Diálogos para el Futuro del Trabajo en Santander el lunes.
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez en la inauguración de las jornadas Diálogos para el Futuro del Trabajo en Santander el lunes.Pedro Puente Hoyos (EFE)

Le dieron muchas vueltas, pero al final todos los caminos entre PSOE y United We Can pueden llegar al mismo punto: ley de vivienda y sobre todo, control de alquileres. Hace un año, los presupuestos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias estaban prácticamente cerrados. Pero todo estaba bloqueado hasta que Sánchez accedió a firmar un documento que dejaba claro que la nueva ley de vivienda «establecería mecanismos para limitar o posiblemente bajar los precios, tanto para los nuevos contratos como para los existentes». «En todo caso», agrega el texto, «los aumentos injustificados en los nuevos arrendamientos se limitarán tomando como punto de partida el precio del alquiler anterior y limitando los aumentos permitidos a las situaciones contenidas en la ley de vivienda». Un año después, con el segundo presupuesto de Sánchez y probablemente el último de esta legislatura, la discusión no avanza y la ley de vivienda aún no ha llegado al Consejo de Ministros.

Tras numerosas reuniones a distintos niveles, las negociaciones se paralizan, sobre todo en esta etapa, según fuentes de ambos grupos. El PSOE propone establecer fuertes incentivos fiscales para quienes bajen los precios tan grandes que obliguen a todos a reducirlos, pero Unidos Podemos cree que en lugar de financiar a los propietarios reduciendo los ingresos del Estado, lo que tenemos que hacer es poner máximos e intervenir directamente. en el mercado para lograr un declive.

Esta parte de la negociación, que está fuera de los presupuestos, pero que los determina de manera absoluta, es liderada directamente por los ministros Ione Bellara y Félix Bolaños. Ambos se conocen mucho. Han sido negociadores en la sombra clave desde el comienzo de la coalición. El eje central de la negociación presupuestaria lo llevan a cabo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, pero todo está a la espera de que los dos o tres temas más difíciles sean cerrados por Sánchez y el segundo viceprimer ministro y de Trabajo. La ministra Yolanda Díaz, que aún no se ha concretado porque el acuerdo no está maduro. En las sesiones clave de negociación, además de Montero y Álvarez, están Carlos Moreno y Josep Wendrell, jefes de gabinete del ministro de Hacienda y Trabajo, respectivamente, y experimentados negociadores. Hay muchos otros temas sobre la mesa, como el plan de choque por adicción de 600 millones de euros, pero la ley de vivienda es el gran obstáculo.

El PSOE insiste en que Unidos Podemos reducir sus exigencias en este tema porque, a cambio, están logrando importantes éxitos presupuestarios. En concreto, la tasa mínima efectiva del impuesto sobre sociedades del 15%, una idea que se remonta a 2018 y que supondría un aumento significativo de los impuestos para las grandes empresas, al tiempo que reduce las pequeñas y medianas empresas. El PSOE, que lleva meses rechazando cualquier subida de impuestos en medio de la pandemia, aún no ha dado esta baza en las negociaciones, probablemente porque se la reserva a Sánchez cuando tiene que intervenir. Pero se da por sentado que lo proporcionará. A cambio, los socialistas quieren reducir la posición de sus socios en la vivienda.

También se avanza en otros puntos clave del presupuesto, como el aumento de las pensiones para 2022: sobre todo en incrementos mínimos y no contributivos mucho más que otros. Hay otros puntos en los que está bloqueado, como la ampliación del beneficio de 100 euros mensuales para todas las madres de niños menores de 3 años (no solo las que trabajan, como Unidos podemos argumentar) y otras cuestiones que parecen aparcadas. . Tal es el caso de la ley de seguridad ciudadana, conocida como Ley sin sentido, esto estaba en las negociaciones, pero quedó en un segundo plano. Aunque la clave del bloqueo es la ley de vivienda. Si se llega a un acuerdo allí con una decisión provisional, los presupuestos se pueden considerar resueltos. El tema de la regulación de la vivienda también atrae a otros socios, especialmente ERC y Bildu. De hecho, los negociadores tienen claro que la ley serviría principalmente para cubrir el cargo en Cataluña, especialmente el Ayuntamiento de Barcelona o Baleares, lugares donde manda la izquierda. Porque en Madrid, por ejemplo, no habrá forma de obligar a las administraciones del PP a limitar los precios si no quieren, porque la implementación de la norma está en manos de autonomías y ayuntamientos.

Contenido del Artículo

línea roja

El acuerdo no parece fácil. El PSOE insiste en que para ellos, esta es una línea roja, que decenas de miles de familias de clase media que poseen viviendas que alquilan como ingreso extra no se ven afectadas, y que no se trata de los grandes fondos que poseen miles de hogares. Unidos Podemos insiste, por el contrario, en que la situación de los inquilinos es mucho más grave y para ellos la bajada de 100 euros del alquiler es mucho más importante que para el arrendador la pérdida que esto conlleva.

Esta es la discusión principal con mucha implicación política, ya que Podemos nace en parte de estos grupos, como la Plataforma de Afectados Hipotecarios (PAH), de la que proceden gran parte de la plantilla de la formación, y este es un tema crucial para ellos. . El PSOE también está recibiendo presiones de importantes inversores internacionales, como los que visitó Pedro Sánchez en julio en Nueva York, que exigen cautela en la ley de vivienda. Y los que más le molestan, dicen, son esos miles de propietarios que dependen de esos ingresos de alquiler como complemento a su salario.

El PSOE también pretende ser el corazón del presupuesto. Se trata de la mayor de la historia, con una inyección de 26.355 millones de euros de fondos europeos, incluso superior a la del año pasado, excluido el fondo React-EU, diseñado para ayudar a las comunidades autónomas a mantener la salud pública y la educación en medio de una pandemia. En cualquier caso, y pese a que el pulso ha llegado a un momento clave, ninguno de los dos grupos se plantea tener un presupuesto. Hay que llegar a un acuerdo, insisten ambas formaciones, aunque ambas creen que la otra retrocederá.

Las negociaciones se han acelerado porque el PSOE quería intentar presentar los proyectos de ley al Consejo de Ministros la semana que viene, pero Unidos Podemos no tiene tanta prisa y quiere asegurar un buen acuerdo de vivienda. Esta vez con una redacción concreta de la ley para que no pase como el año pasado. La fecha límite es la semana del 12 de octubre, cuando puede haber un Consejo de Ministros extraordinario para aprobarlos. Pero todo es muy flexible y las negociaciones se pueden cerrar o descarrilar en cualquier momento. Con el horizonte de un encuentro Sánchez-Díaz para desbloquearlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *