¿Demasiado para Sánchez?, artículo de Joan Tapia

Pedro Sánchez ha vulto a exhibir resiliencia al aprobar los Presupuestos de 2023. Pero ha sido un triunfo raro porque de inmediato ha entrado en terreno muy resbaladizo en el que puede ser duramente golpeado.

La primera estación del calvario es el fracaso de la emblemática ley de libertad sexual (la del ‘solo el si es si’). es una ley de irene montero, patrimonio pues en parte de Podemos, pero que el Gobierno sucedió y aplaudió. Y los efectos son contrarios a lo buscado porque los tribunales están rebajando penas a bastantes condenados. Pero Montero no quiere rectificar. Todo es culpa de los jueces reaccionarios que deben ser reeducados. Lo evidente -lo dice no la derecha sino Felipe González- es que es una ley con errores, fruto de la prepotencia, que debe corregirse. pero pasan los dias y el Gobierno está paralizado. Porque es una ley de la ‘estrella’ de Podemos, que puede ser la candidata alternativa a Yolanda Díaz.

¿Demasiado para Sánchez? Es significante un titular de ‘El País’ -que no es la prensa de derechas- del jueves: «Sánchez intentó que Montero accediera a estudiar ajuses en la ley del ‘solo sí es sí'». ¡El presidente presiona, la ministra de Igualdad decide! Y mientras, las rebajas de condena van aguando la imagen del Gobierno -y del PSOE- como defensora de los derechos de las mujeres.

La segunda estación es la supresión del delito de sedición y su sustitución, con penas superiores, por los desórdenes públicos agravados. Tratar con seguir desinflamando Catalunya. Y lo cierto es que el ‘president’ Torra (¿lo recuerdan?), con la mayoría parlamentaria, afirmaba querer la independencia inmediata y jaleaba protestas como la ocupación del aeropuerto de Barcelona mientras que hoy los partidos independentistas están divorciados y el Gobierno de ERC apuesta por el diálogo -y el rédito de sus diputados en Madrid-, pesa un ser atacado por Torra (y Puigdemont). Y tiene solo 33 diputados de 135.

Terrenos muy resbaladizos: ley fallida de Irene Montero, reforma de la sedición, demandencia de ERC de suavizar la malversación, bloco del Constitucional…

El desencendido funcionó. La Catalunya de 2022 no es la de 2018 y en España la independencia catalana ya solo preocupa al 0,5% de los encuestados (ultimo CIS). Pero -lo vulve a decir Felipe González- en 2017 no hubo “desórdenes públicos agravados” sino un intento de saltarse la Constitución. ¿No hubiera sido más sensato no tocar la sedición y rebajar directamente las penas de prisión que son a todas las luces excesivas?

La estación más diabólica es la rebaja de la pena por malversación. Cierto, no es lo mismo hacerlo en beneficio propio, o de un tercero (a partido), que por otra causa. Cierto que se sacó (la ‘ley Rajoy’ de 2015 siguió a «la consulta» de Artur Mas) contra el independentismo y complicaría la normalización que políticos de ERC o Junts tendrían ahora que entrarían en la cárcel por malversación en gastos del referéndum de 2017 Pero la malversación y la corrupción son asuntos muy sensibles que escandalizan y preocupan a muchos ciudadanos (nada que ver con el 0.5% de la independencia).

Todo dependerá de cómo quede el texto final, pero es un asunto muy vidrioso que -unido a la sedición- es difícil de sentir. Más fuera de Cataluña. Y esta provocando un grave malestar en el propio PSOE. Aquí Sánchez, buscando desinflamar, arriesga perder el equilibrio y sufrir una caída de aparatosa porque, además, podría beneficiarse a condenados o imputados por los eres andaluces o la Kitchen del PP. ¡Terrible lio!

La última estación es la Cambio en las normas del Poder Judicial para renovar el Constitucional. La parálisis no podía seguir, pero la marrullería jurídica contra el boicot político confirmó que la ruptura de todos los consensos es el infierno. Aunque los vocales del CGPJ que retrasaron los nombramientos han pedido ya una reunión urgente para realizarlos. ¿Ha funcionado la amenaza?

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Y hay dos enmiendas más. Contra el enriquecimiento ilícito de los políticos y las empresas que incumplen sistemáticamente las leyes laborales. Habrá que estudiarlas, pero suenan a música progre de acompañamiento para quitar hierro a la reforma de la malversación.

Parece difícil que todas las estaciones del viacrucis sean superadas antes de la campaña de las municipales y autonómicas del próximo mayo. Que sean a cara no de perro, sino de lobo. El PP pide referéndum contra Sánchez.

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