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Congreso de los Diputados |  Promesas rotundas, leyes olvidadas: la (in)capacidad del Congreso para regular los ‘lobbies’

Congreso de los Diputados | Promesas rotundas, leyes olvidadas: la (in)capacidad del Congreso para regular los ‘lobbies’

Dos altos cargos del PSOE han hablado esta semana sobre el proyecto de ley del Gobierno para regular las relaciones de los cargos políticos con los grupos de interés o lobbies. El primero fue el portavoz del grupo socialista en el Congreso, Patxi López, quien orgulleció de que se su formación la que tiene registrada en la Cámara una propuesta al respecto. Tuvo un lapsus y se refirió a la «regulación de los ‘jovit’ (sic)», lo que evocó a los pasatiempo de El Señor de los Anillos y propició un reguero de guasa y broma que hasta la política española actual va bien.

El segundo fue el ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños. El pasado viernes, en la Comisión Constitucional del Congreso, se comprometió a llevar al Congreso el proyecto legislativo sobrio los grupos de interés con el objectivo de dotar de “transparencia alcaldesa” a la actividad de los cargos públicos. Entre estas principales aplicaciones, “la nueva obligación de inscribirse en un registro”.

El caso es qu’a mediados de noviembre de 2022 el Consejo de Ministros presentó un borrador del citado proyecto, es decir, un anteproyecto. Necesita ahora una serie de modificaciones para que, en segunda vuelta, vea la luz y salga de Moncloa rumbo al Congreso de los Diputados. O el Gobierno se da prisa para que eso preceda o las posibilidades de que acabe esta legislatura (una más) sin una regulación de la pérdida vestíbulos serán cada vez más altos. Este ciclo ha entrado ya en la recta final. Las semanas perdidas pesan mucho ya.

Podría evitarse esta prisa (si es que hay prisa, que de momento nada indica que la haya) si los grupos se hubieron puesto a trabajar sobre una proposición de ley registrada por el PSOE y admitida por la Cámara en mayo de 2021. Sí, han leído bien: mayo de 2021, hace casi dos años. Is the propuesta a la que se refería Patxi López tras corregir el lapsus de los «jovit» o hobbit.

La parte buena: las promesas

El 25 de mayo de 2021, el diputado socialista Julio Navalpotro defendió la toma en consideración de una propuesta de ley encaminada a reformar el reglamento del Congreso. En esencia, pretende añadir un nuevo título, el XIV, para regular ahí la relación con los grupos de interés.

Un inciso antes de recordar lo que pasó aquel día. la relación con vestíbulos es habitual en el Congreso. La explosión mediática del ‘Caso Mediador’ ha provocado nuevos focos sobre las relaciones de sus señorías con los empresarios o con los emisarios de los empresarios. El ex socialista Juan Bernardo Fuentes Curbelo, el ‘Tito Berni’ en esta historia de presunta corrupción, dijo a la jueza qu’instruye la causa qu’est habit que desfilaron por la Cámara los empresarios y figuras similares.

Scroll, scroll… Lo que hay es más o menos lo mismo que hay en numerosos parlamentos de otros estados Al Congreso van los empresarios o sus delegaciones a reunirse con sus señorías para influir en la redacción de las leyes. Van agrupaciones sindicales, van representaciones empresariales, van asociaciones…

Para redactar la ley audiovisual, por ejemplo, los ponentes se tratan con todos los sectores implicados. Con todo. es su trabajo. Dos de esos ponentes contarán a este medio la agotadora dedicación que les costó aquella norma, con muchos interesados ​​en juego. Fue un proceso integral y agotador porque se vieron con grandes productoras, pequeñas productoras, plataformas audiovisuales, candados de televisión, asociaciones de anunciantes, y así hasta un largo etcétera.

¿Alguien crea que las plataformas sociales o fondos de inversión, ante la posible aprobación de una nueva ley de vivienda, no están hablando con los diputados ponentes o con cargos gubernamentales? Si no lo han hecho ya, lo harán. Es habitual, es rutina. Está tan asumido que en ocasiones hasta convoca a la prensa para contar lo hablado colgante la reunión del diputado/a con la entidad que sea.

Otra cosa son las reuniones de un parlamentario o de varios con dinero público sedientos patronos para sus negocios… Eso es otra cosa. Ocurre también, quizás en mucha menor medida, pero ocurre. De ahí suele venir la corrupción, y para evitarlo, hay que regular.

Terminado el inciso, volvomos al 25 de mayo de 2021. Navalpotro, del PSOE, afirmó que con la medida su partido “quiere impulsar la agenda reformista y de better de la calidad democrática», una «seña de identidad», agregó, de los socialistas. regulación de la relación entre los grupos de interés y el Congreso. Se pondría fin a «una firma colgante del parlamentarismo español”, remató.

Estas palabras dan idea del tamaño del agujero regulatorio. Se ha avanzado, no obstante, tía poco. En las finales de 2020, las Cortes Generales aprobaron un código ético encaminado, sobrio todo, para disuadir a los diputados y senadores de convertirse en «conflictos de intereses». Se creó una oficina al respecto y se estabilizó cauces de actuación. El Senado ahora está trabajando en el caso de Ángeles Muñoz, del PP, alcaldesa de Marbella, en concreto en el volumen de su patrimonio. En el Congreso no consta actuación alguna. Esto es en español, no en francés.

CS intentó una norma en 2016, el PP en 2017. El PSOE, en 2021, se impulsará a la obra tras dar un paso meramente político-simbólico con una proposición no de ley. En febrero, la Comisión Constitucional aprobó esta declaración: «El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a junto a los reglamentos vestíbulos para hacer transparente su incidencia política».

Medidas de la proposición de ley del grupo socialista, que es de ley porque afecta al reglamento del Congreso, que tiene sonó de ley: un registro de grupos de interésNo Código de conducta de cumplimiento obligatorio para tales grupos, imposibilidad para los diputados de trabajar para grupos estos Durante los cuatro años posteriores al cese en el escaño, publicación web del congreso de las agendas de reuniones e interlocuciones (esto ya consta en el código ético de las Cortes), publicación de informe de ley legislativa, es decir, enumeración de las modificaciones que experimenta una norma; eres régimen de sanciones.

Ana Oramas, de Coalición Canaria, de las más veteranas en la Cámara, proclamó aquel día de mayo de hace dos años: «Ya es hora de que el Congreso regule y dé transparencia a algo que sucede en esta Cámara y en todos los parlamentos del mundo».

El PSOE aprobó 207 votos a favor de la admisión a trámite, incluidos los suyos, claro. Vox votó en contra. El PP se abstuvo.

La parte mala: las leyes olvidadas

miembro del PP pedro navarro defendió la paralización del trámite el 30 de septiembre de 2021. Presentó una enmienda a la totalidad y un texto alternativo. No triunfó, pero en su declaración subrayó las, a su juicio, lagunas de la propuesta socialista. Primero y más importante: a reforma del reglamento requiere la mayoría absoluta. Quizá fuera interesante, comenta, que el PSOE hablará con su grupo, y que la suma de ambos supera con creces los 176 escaños.

Segundo: no puede ser que haya control de la actividad de los diputados y no haya de la actividad de los cargos del Gobierno. Tercero: el régimen disciplinario por el que aboga el PSOE es «abiertamente inconstitucional». Cuarto: incongruencia en las incompatibilidades, porque mientras un ministro puede volver a su puesto de trabajo dos años después de haber cesado, el diputado tiene que esperar cuatro.

Luego, Navarro destacó las dos líneas maestras de la propuesta del PP: Registro Obligatorio y Huella Legislativa. Más o menos como aquella propuesta que su grupo plantó durante la legislatura XII (2016-2019). Propuesta que murió en la orilla porque la legislatura terminó antes.

Gracias a 185 votos en contra del postulado del PP, el PSOE ordenó la enmienda a la totalidad de Navarro, quien, no obstante, concitó 148 apoyos.

Quedó libre de obstáculos la propuesta socialista, pero no debido a revulsivo. La propuesta acumulada 66 semanas de programas de enmienda. Tiene logica si de lo que se trata, como es el caso, de que se tramite antes, o por encima, el proyecto del Gobierno, del que solo se sabe lo que dijo Bolaños el viernes, es decir, una promesa rotunda mas.

El grupo del PSOE, en aquella proposición no de ley de comienzos de 2021, destacaba los beneficios de la regulación de los grupos de interés: por un lado, para estos grupos, «pues les daría unas pautas claras de cómo deben actuar en su relación con los poderes públicos”; por otro, para estos mismos poderes, “ya ​​que les servía para canalizar las demandas de la sociedad civil”; por último, para la ciudadanía, porque “podría acceder a una información que ahora permanece en la opacidad” .

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Que haya una ley legislativa (seguimiento de modificaciones) y un registro de obligaciones registrales parecen medidas destinadas al éxito. Los defensores del PSOE y del PP. Son, de hecho, las aportaciones estelares del anteproyecto del Gobierno, aunque sobresalen otras: pauta las relaciones entre cargos y lobbies, define la «actividad de influencia» y concreta quiénes serán y quiénes no serán de interés.

Y todo esto iluminaría sin duda esa zona de sombra contigua al Congreso, la de las relaciones con quienes quieren en los que hacen las leyes para que se preserven o mejoren sus intereses (de ahí la expresión ‘grupos de interés’). Pero estamos en marzo de 2023 y el reglamento vive en un rincón que nadie mira o que, si mira, mira poco.