Carlos Boyero: Ansiosa y difícil "La hija"  Cultura

Carlos Boyero: Ansiosa y difícil «La hija» Cultura

Siempre me interesan las películas de Manuel Martín Cuenca. Nunca sé qué pasará en sus historias, pero seguro que estoy ansioso al verlos y hay imágenes que se quedarán en mi retina. Me pasa incluso con algunos que no me gustan, como Caníbal. Y hay otros que mantienen el encanto original cuando volví a reseñarlos. Este es el caso de La debilidad de los bolcheviques y El autor. El mundo de este director es oscuro, original, turbio, nada predecible. Y sabe crear una atmósfera y un misterio, perturbarte, sorprenderte. Dame esos sentimientos de nuevo La hijaestablecido en la sección oficial pero fuera de competición. En otras palabras, no tendrás que competir con nadie. Mejor para ella. No envía mensajes sucios. El resultado es brutal e inesperado. Me entretiene durante sus disparos y la excelente última parte me asusta.

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Martín Cuenca relata el refugio ofrecido por un educador en el centro de menores y su esposa a una adolescente embarazada y atribulada que dará a luz a su hijo cuando nazca. Y somos testigos airados de esta convivencia en una casa solitaria, asumiendo que estas relaciones aparentemente civilizadas en algún momento explotarán con terribles consecuencias. La parcela tiene condiciones meteorológicas. También tiene dos personajes auténticos y matizados. Ellos son Javier Gutiérrez (sé que el trabajo se está amontonando, que está por todas partes, pero no te satura, es que lo hace muy bien y sus grabaciones son extensas) y Patricia López Arnaiz, una poderosa actriz que encontré en Y no. Y se agradece la ansiedad y el misterio que capta Martín Cuenca.

porcelana Fuego en el avion habla de sucesivas investigaciones policiales a lo largo de los años para encontrar un asesino múltiple. Y los franceses Encuesta sobre el escándalo de los niños describe la participación de altos mandos policiales en el tráfico de drogas. Son temas que el gran cine estadounidense suele bordar. Este no es el caso de estas dos películas, que se olvidan de inmediato.

Lo más visible que ofrece la cansada Sección Oficial es el cine español. También me interesaron los franceses Arthur Rambo, dirigida por Laurent Cante. Pero nada aquí y nada allá, en el resto. Y lamento perder tanto tiempo con la convincente visión del cine en competición. Sobre todo porque no tengo tiempo para ver películas que inicialmente me atraen por la personalidad de sus autores y que aparecen en otros apartados. Qué suerte para los que pueden elegir su agenda, ver lo que quieren, estar de vacaciones en el festival. Tendré que esperar al estreno comercial de la película que más deseo.

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