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Así acorraló la Guardia Civil a los dos implicados en la muerte del empresario al que tiraron a pozo

Así acorraló la Guardia Civil a los dos implicados en la muerte del empresario al que tiraron a pozo

27/03/2023 a las 05:00

ES


A corredor de fincas con deudas y un jubilado ludópata están en prisión por la muerte de Juan Miguel Isla. Cien mil euros de la víctima han desaparecido

antonio caba allá Gaspar Rivera están en prisión, acusados ​​del crimen del empresario Juan Miguel Isla, cuyo cadáver fue hallado por la Guardia Civil en un pozo de una finca de Valdepeñas (Ciudad Real) el 14 de marzo. Pero colgante meses, desde que la victima desapareció el verano pasado tras quedar con caba por cobrar 50.000 euros de la venta de una finca en Manzanares, el presunto asesino y su cómplice se creyeron a salvo de las pesquisas de la Unidad Operativa Central (UCO) we think that se library de ser detenidos. Hasta finales de enero, cuando los investigadores encontraron el Renault Clio de Juan Miguel Isla y estrecharon el cerco contra Caba y Rivera.

El resumen de la ‘Operación Mancanti’ (desaparecido, en italiano), al que ha accedido CASO ABIERTO, el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica, revela el arduo trabajo de la Guardia Civil para dar con el paradero del empresario y detener a los presuntos responsables de su muerte: un corredor de fincas respetado en Manzanares y un jubilado ludópata al que el primero habia prometido 25.000 euros a cambio de que la ayudara ha destruido el cuerpo y el coche del empresario.

En casa de Antonio Caba, acusado del crimen, los guardias civiles encontraron una nota manuscrita: «Que Dios perdone me… de espíritu»

Los investigadores siguieron, grabaron y fotografiaron los pasos de ambos hasta conseguir las pruebas necesarias para arrestarlos y lograr que uno de ellos, Gaspar, el compinche del presunto asesino, confesara que su amigo había matado con una pistola al empresario y luego le había pedido ayuda para trasladar su cadáver hasta un pozo y déshacerse del coche de la víctima.

Finca de 1.350.000 euros

Según la documentación del caso, Juan Miguel Isla había vendido a dos hermanos empresarios una finca de su propiedad llamada ‘Monte Milla’, ubicado en Manzanares, por 1.350.000 euros. Lo hizo con la ayuda de Antonio Caba. El empresario había pactado cobrar esa cantidad mediante dos transferencias y cuatro entregas de dinero en efectivo, de 50.000 euros cada una. El día que fue asesinado, Isla cobró el último pago. Viajó con Caba hasta La Solana la mañana del 22 de julio, una cámara de tráfico captó una imagen de ambos cuando volvían a Manzanares a bordo de BMW desde Cab. Es la última vez que se ve con vida al empresario, cuyo teléfono móvil deja de dar señal a las 12:14 horas.

Una hora y media después, a las 13:48, una cámara de seguridad captó el Renault Clio de Isla en la carretera de Manzanares con dirección Membrilla, pero quien lo conductor es uno de los detenidos, Gaspar. El hombre para en la estación de servicio ‘Virgen del Espino’, en Membrilla.

Otra cámara lo graba allí mientras echa gasolina y entre pepsi y bollycao, como muestra la imagen del resumen qu’acompaña este reportaje. Luego, sigue su camino hasta un campamento de Albacete, donde los investigadores finalmente recuperaron el vehículo y tomaron un autobús y un taxi para regresar a su casa. Según su confesión, Caba le dio 500 euros un cambio de que ocultara el coche y tirara la llave.

Antonio Caba, uno de los encarcelados por el crimen, tenía armas y munición en su casa. |

«Me han visto»

Fue el hallazgo de ese coche, el pasado 27 de enero, en un descampado de Albacete, lo que hizo que Caba y Rivera se pusieran nerviosos y errores del cometa que acabaron delatándolos. El día que la Guardia Civil encuentra el coche de Isla, Rivera, preocupado, llama por teléfono a Caba y le dice: «Tengo que hablar contigo». Ambos acuerdan hacia en el garaje de Caba esa misma tarde. Los agentes consiguieron grabar parte de su conversación:

-Gaspar: Me han visto.-Caba: Hay que estar atentos… por si… Algo traman… aunque no te hayan visto.

Restaurantes organicos

El atestado de la UCO describe cómo, al aparecer el cheque de la víctima, «incrementa el desasosiego del investigado. Caba contacta de inmediato con su letrado y concierta un particular encuentro con Gaspar. Con Gaspar specula con el hallazgo de restaurantes organicos o huellas en el interior del turismo justificando a distintos interlocutores su presencia en el interior de dicho vehículo». Los investigadores añaden que «su nivel de afectación se incrementa hasta el punto de referir posible detención derivado de las ultimas actuaciones policiales».

Para la Guardia Civil, resulta revelador que «este día mar la primera vez que caba y rivera mantener una reunión planificada con este fin, dado que en el resto de ocasiones en las que tiene constancia que han mantenido conversaciones por vía telefónica o han ido juntos en el mismo coche, ninguno de los dos investigados ha exteriorizado cuestiones o reflexiones acerca de la desaparición de la isla».

Ellos no lo sabían, pero la Guardia Civil había instalado un microfono en el coche que suele utilizar Antonio Caba. Así, los agentes lograron registrar grabaciones, que fueron adelantadas por CASO ABIERTO, en las que el presunto asesino expresó su nerviosismo ante los avances de la investigación y la posibilidad de que los detuvieran.

El teléfono, en otro pueblo

Los dos sospechosos saben que la Guardia Civil está investigando una finca que le compraron al empresario cuatro días antes de que desapareciera. Intranquilos, ambos Acuden en dos ocasiones, los días 3 y 8 de marzo, hasta allí para comprobar si los agentes están registrándola. Dejan sus teléfonos en otro pueblo para que no quede rastro de sus movimientos. El 14 de marzo, finalmente, la Guardia Civil inspecciona la finca y encuentra el cadáver de Isla metido en un pozo. Horas después, Gaspar confiesa su participación en el crimen y acusa a su amigo de ser el autor del asesinato.

Pozo en el que halló el cadáver en finca intermedia en Valdepeñas. | EFE |

Los dos fueron detenidos y la jueza decretó su ingreso en prisión. Caba se ha negado a declarar hasta ahora. Los investigadores sostienen que este intermediario, que también está siendo investigado por la salida de otro empresario de Manzanares, mató a Isla para quédate con el dinero de la venta de la finca. De hecho, al menos 100.000 euros procedentes de los dos últimos pagos, no han aparecido. “Caba estar en una paupérrima situación económica, acuciándole las deudas, recibe llamadas de compañia de cobro de impagos… El precario escenario financiero en el que se encuentra Cab podría guardar relación con la motivación tras la cual se halla su posible implicación», de acuerdo con el resumen del caso.

situación extrema

Sobre el otro acusado, la Guardia Civil apunta: «Gaspar se encuentra en una situación económica extrema, llegando a notar que su inclusión dificultades para adquirir productos básicos alimento. El incierto escenario personal encuentra que podría haberle convencido de que un participante en la comisión del homicidio/asesinato, tratando con ello de obtener un beneficio económico en contrarestación».

El segundo acusado es ludópata. Fue 282 veces en seis meses a salas de juego. El día del crimen, estuvo jugando más de cuatro horas en una sala de Valdepeñas

Los investigadores añaden en su informe que Rivera fue 282 veces en seis meses en diferentes salas de juego: «Podría tener una patología de dependencia al juego, pudiendo ser esta la razón que le ha llevado has exigido constantemente dinero para subsistir, así como para hacer frente a su pasión patológica«, apuntan. De hecho, la misma tarde del crimen, tras regresar de Albacete, Gaspar acude a la Sala de juegos Emotiva de Valdepeñas y permanentemente allí una hora y media, entre las 19:33 y las 21:02. Solo unas horas después, regresa y está en el salón desde las 23:28 hasta las 2:13 de la madrugada.

L’investigación apunta a que Caba actuaba como una especie de jefe y tenía ascendente sobre Rivera. Durante el registro de la casa de Caba, encontramos multitud de armas y municiones. Un fusil mauser chileno, otro persa, un fusil K-98, un visor Beretta, un visor Víctor Sarasqueta, un fusil Sako, lomos de pistola y un mosquete, entre otros.

Los investigadores dicen en su atestado que Caba «posee armas de fuego largas y cortas y queda evidenciado que las utiliza asiduamente, dado qu’afirma practicar ejercicios de tiro con ellos e incluso alude a compras y ventas de armas de fuego de forma habitual». Además de las armas, los agentes hallaron una nota manuscrita en la que el presunto asesino, que guardó silencio, había escrito: «Que Dios me pierda… de espíritu».