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África bajo la influencia de China y Rusia: situación actual

La presencia de China y Rusia en África ha cambiado significativamente en los últimos veinte años, transformando el equilibrio geopolítico, económico y militar del área. Este cambio se debe tanto a los objetivos estratégicos de Beijing y Moscú como al deseo de los países africanos de diversificar sus asociaciones y obtener nuevas oportunidades en términos de financiación, infraestructura y colaboración militar.

China: el coloso de las inversiones y la infraestructura

China ha cimentado su presencia en África principalmente a través de proyectos masivos de infraestructura, préstamos blandos y una política de no injerencia en los asuntos internos de sus socios. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) ejemplifica esta estrategia: más de 40 países africanos han firmado acuerdos bajo este programa, que abarca desde ferrocarriles en Kenia y Nigeria hasta puertos estratégicos en Yibuti y Angola.

Uno de los casos más emblemáticos es el ferrocarril Mombasa-Nairobi, financiado y construido por empresas chinas, que ha transformado el transporte de mercancías en África Oriental. Sin embargo, estos proyectos no están exentos de críticas. Diversos analistas advierten sobre la trampa de la deuda, donde la creciente dependencia de préstamos chinos podría comprometer la soberanía financiera de los estados africanos. Zimbabue y Etiopía enfrentan dificultades para pagar su deuda, lo que incrementa la preocupación sobre una posible pérdida de activos estratégicos a manos chinas.

Además de sus desarrollos en infraestructura, China ha fortalecido su actividad comercial. Beijing se ha convertido en el principal socio comercial de África, alcanzando un comercio superior a los 250 mil millones de dólares en 2022. Bienes manufacturados, telecomunicaciones y recursos naturales son los principales componentes de este comercio bilateral. Compañías como Huawei y ZTE desempeñan un papel fundamental en el avance tecnológico africano, impulsando la digitalización y generando discusiones acerca de la seguridad y la gestión de datos.

Rusia: equilibrio entre protección y poder diplomático

Rusia, sin embargo, ha elegido una estrategia más enfocada en la diplomacia y la acción militar, en contraste con el enfoque económico de China. A pesar de que su comercio es considerablemente más reducido comparado con el chino, Moscú ha conseguido establecer su presencia en áreas claves de seguridad.

El Grupo Wagner, que está muy relacionado con el Kremlin, ha jugado un papel relevante en conflictos importantes como los de República Centroafricana, Mali y Sudán. Este respaldo abarca desde la capacitación militar hasta el suministro de equipos y, en ciertas circunstancias, la defensa directa de administraciones vulnerables a cambio de otorgamientos minerales y convenios financieros. Con el retiro de fuerzas occidentales, Rusia se posiciona como un aliado listo para actuar sin requerir cambios políticos, ampliando su dominio en zonas estratégicas.

En el ámbito de la diplomacia, Rusia ha vuelto a destacar la retórica anticolonialista y el respeto a la soberanía, resonando de manera especial en naciones con resentimientos históricos hacia potencias europeas. El Foro Rusia-África de 2019 fue un momento clave, congregando a dirigentes de casi todos los países africanos en Sochi, demostrando el deseo compartido de incrementar la colaboración.

Efectos locales y respuestas africanas

El rol de países como China y Rusia genera tanto interés como sospecha en el continente africano. Por una parte, los gobiernos frecuentemente perciben en estas naciones una opción distinta a las estructuras occidentales, las cuales habitualmente condicionan la asistencia y la inversión a exigencias rigurosas de gobernanza y derechos humanos. Por otra parte, emergen nuevos retos asociados con la dependencia tecnológica, la autonomía y la viabilidad de la deuda.

En naciones como Angola y Mozambique, la intervención china ha facilitado avances importantes en áreas como infraestructura y energía, aunque también ha provocado comentarios negativos por la carencia de transferencia de conocimientos y oportunidades laborales para la población local. De la misma manera, el incremento del poder militar ruso genera preocupaciones sobre un posible aumento de conflictos, sobre todo después de su participación en golpes de Estado y el crecimiento de empresas privadas de seguridad.

Sudáfrica, Nigeria y Egipto buscan equilibrar las relaciones con ambos gigantes sin comprometer sus acuerdos históricos con Europa y Estados Unidos. La Unión Africana ha tratado de establecer marcos de cooperación inclusivos para maximizar los beneficios y evitar la repetición de dinámicas neocoloniales.

Visiones futuras: diversificación de poder y autonomía africana

La rivalidad entre China y Rusia en África introduce nuevas variables en el escenario internacional, moviendo a los países africanos a posicionarse estratégicamente y a diversificar sus alianzas. Aunque existen riesgos de dependencia y tensiones internas, también surgen oportunidades inéditas para el desarrollo, la innovación y una mayor autonomía africana.

Este método fomenta una consideración detallada del paradigma de crecimiento, la importancia de reforzar las organizaciones locales y el desafío de preservar la autonomía en un entorno mundial cada vez más complicado y diverso. África, lejos de ser únicamente un destinatario de influencias extranjeras, se posiciona como un protagonista clave en el nuevo orden internacional, estableciendo sus propias prioridades y fronteras ante los intereses de China y Rusia.

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