US Open 2021: Alcaraz, una historia al ritmo de la épica  deporte

US Open 2021: Alcaraz, una historia al ritmo de la épica deporte

Carlos Alcaraz responde que no es que no se sienta elegido ni nada, es solo Carlos, no más, un chaval murciano que se encuentra con sus amigos en la plaza del pueblo cuando puede y sí, tiene entre cejas para ser número uno en tenis, pero sigue siendo esencialmente el mismo de siempre. Nada inusual, dice. Sin embargo, los hechos lo contradicen. Como el veterano Peter Gojowczyk derrotó a los cuartos de final 5-7, 6-1, 5-7, 6-2 y 6-0 (durante 3h 31m) este domingo, están presionando por el español-Francia Tiafo o Felix Augger – Aliassime por un Colocar en semifinal: está hecho de una pasta especial y va a la velocidad del rayo, a un espacio donde solo pueden caber muy pocos privilegiados.

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Desde el inicio, a los 18 años y 123 días, es el más joven en llegar a los cuartos de final del US Open desde que lo alcanzó el estadounidense Andre Agassi en la edición de 1988, y es el más joven en la era Open. (Desde el 68) desde entonces lo hizo el brasileño Thomas Koch en 1963. Además, con la confirmación de su explosión, deja otro rastro de prematuridad, levantando el testimonio del estadounidense Michael Chang (1990) como el tenista barbudo que llega a la penúltima ronda es grande. Es decir, pase lo que pase, volará de regreso a casa una vez que haya pasado a la historia. Entonces Alcaraz puede estar equivocado en la respuesta.

Ante lo que hemos visto, su recorrido nos invita a pensar que su deporte ha ideado otro proyecto exclusivo, con un joven que, a diferencia del lote anterior, entró a la casa sin tocar la puerta ni pedir permiso, como por ejemplo dio un golpe soberano. y lo derrocó. Disfruta Alcaraz y su mano, la aficionada, neoyorquina, una escena de vergüenza que no se recuerda en mucho tiempo. El brote se produjo hace tres días cuando derrocó a Stefanos Tsitsipas, tres del mundo, al introducir. Y ahora llega otra prueba de que Martian también sabe sufrir y apretar los dientes cuando juega, y que a pesar de su juventud sabe muy bien interpretar los juegos.

Si contra Tsitsipas resolvió el acertijo de aceleración en aceleración, en la dirección correcta y pisando fuerte, contra Gojowczyk el guión requería para reducir la velocidad y jugar otra cosa. Otra historia. El alemán, uno de esos chicos que en ningún caso pierde la compostura ni el espacio, con un flequillo intacto de principio a fin, corrió a la cancha sin dudarlo, golpeó la pelota muy fuerte y sintió la calma del balón. . La advertencia llegó rápidamente: un bombardeo. Eso es paciencia, paciencia y más paciencia. Sin perder el coraje y el fuego que poseía, Alcaraz tuvo que recurrir a la moderación a cambio. Y sobre todo al escudo mental.

Desde el principio, todo le salió al español, como arrastrando el impulso de hace dos noches. Disparó y empezó con dos rompe, bailando de nuevo y exponiendo recursos, como si fuera fácil, pero nada de eso. La cadena es una jungla que esconde un sinfín de peligros y entre esta maraña de jugadores que vacilan en las profundidades de clasificación Aparecen rivales inocentes que pueden hacer un buen avance en cualquier momento. Gojowczyk (32 años y 141 del mundo) no apareció como una amenaza insuperable, más allá de la experiencia y el kilometraje, pero en cuanto vio hacia dónde se dirigía el problema, enseguida mostró su mano y levantó un campo minado.

Del 3-0 a la respuesta, y de ahí al bofetón. Ante el primer set, Alcaraz se dio cuenta de que tenía que regular y elegir, que a veces convenía ralentizar, leer e interpretar. El dominio no se alcanza de inmediato. Es decir, el alemán requería pausa y reflexión, un balón de un lado al otro para erosionarlo y privarlo de esa zona periférica desde la que podía golpear cómodamente, para que se aplicara y corrigiera. Alcaraz resistió cuando tuvo que hacerlo, superó el temporal -salvó 11 opciones de quiebre- y supo golpear en los momentos justos de un duelo muy difícil, de golpe a golpe, derecha muy violenta y reacción feroz del veterano, el de la Españoles, aplaudidos desde la tribuna.

A pesar de la tormenta, se puso de pie y aunque las cosas se pusieron feas, feas, dos series en un piso y malestar en el cuádriceps primero, y interrupción en contra al inicio del cuarto asalto, se recuperó (de 0-1 a 4-1) y poco a poco apretó a Gojowczyk, mientras que los músculos del alemán, que también debutó en el octavo asalto, decían basta. Recibe asistencia médica, pero sin poder ejercitar adecuadamente los apoyos, iza con elegancia la bandera blanca, agarrándose a la pista para no entorpecer la victoria de un niño que sigue su camino. Apretó los dientes y crió a Alcaraz, que se había ganado el derecho a soñar estos días en Nueva York.

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