Sandinizmo: México está preocupado por opositores detenidos en Nicaragua

Sandinizmo: México está preocupado por opositores detenidos en Nicaragua

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en un evento público en 2018 en Managua.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en un evento público en 2018 en Managua.MARVIN RECINOS / AFP

El gobierno mexicano habla hoy por primera vez sobre la crisis política en Nicaragua. Ministerio de Relaciones Exteriores (SRE) ha informado a través de su cuenta oficial de Twitter que el director ejecutivo, presidido por Andrés Manuel López Obrador, ha expresado al régimen de Daniel Ortega «su preocupación por la integridad y libertad» de los opositores detenidos en las últimas semanas, entre ellos cuatro candidatos presidenciales y tres exguerrilleros sandanistas, estos últimos detenidos el domingo y acusado de «incitar a la intervención extranjera, solicitar la intervención militar y organizar actos terroristas», según la policía nicaragüense.

Crisis política de Nicaragua

«México ha seguido con preocupación las recientes acciones tomadas por el gobierno de Nicaragua», dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores. Estas acciones han llevado a la detención de cuatro candidatos presidenciales, ocho líderes de la oposición y tres excombatientes sandinistas en el proceso electoral en curso. 7 en este país. «México, aunque respeta estrictamente su política de no injerencia y autodeterminación de los pueblos, le ha dado al Gobierno de Nicaragua la preocupación por la integridad y libertad de los detenidos», agregó la institución en un comunicado.

Los exguerrilleros sandinistas Dora María Teles, Víctor Hugo Tinoco y Hugo Torres, excompañeros de Ortega en la lucha contra la dictadura de Somos, que gobernó el estado centroamericano durante 47 años, fueron detenidos en Managua este domingo. Fueron detenidos, según un comunicado de la Policía Nacional, “por cometer actos que atentan contra la independencia, soberanía y autodeterminación, incitan a injerencias extranjeras en los asuntos internos, exigen intervención militar, se organizan con financiamiento externo para llevar a cabo terrorismo y desestabilización. » Se trata de acusaciones recogidas en la Ley 1055, aprobada por la Asamblea Nacional bajo el control de Ortega y denunciada por organizaciones de derechos humanos como un instrumento del régimen para silenciar a los críticos y perseguir a la oposición. Además de las tres figuras sandinistas arrestadas, la policía nicaragüense también detuvo a las destacadas activistas Anna Margarita Vigil y Suyen Barahona del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), una organización fundada en 1995 por el escritor Sergio Ramírez y rebautizada como Unamos.

Estos arrestos se suman al de la principal candidata presidencial de la oposición, Christiana Chamoro, hija de la ex presidenta Violeta Barrios de Chamoro (1990-1996) y Pedro Joaquín Chamoro, héroe nacional asesinado por la dictadura de Somoza. Christiana Chamoro apenas había manifestado su interés por el proceso electoral cuando despertó una gran simpatía entre los nicaragüenses. Luego, la máquina de justicia se enfureció contra ella y, a través de su fundación, que lleva el nombre de su madre, una organización que había apoyado al periodismo independiente durante décadas, se enfureció un mecanismo de justicia. Le siguieron el exdiplomático Arturo Cruz, el académico Félix Maradiaga y el exviceministro de Hacienda Juan Sebastián Shamoro García. También han sido detenidos José Adan Ageri, ex presidente del Consejo Supremo de la Empresa Privada (COSEP), la activista Violeta Granera, José Pale, uno de los abogados más claros del país.

La posición de México se suma a la de otros gobiernos que piden la liberación de opositores, incluido Estados Unidos, que ha impuesto sanciones a familiares y funcionarios cercanos a Ortega; España, a través del primer ministro Pedro Sánchez, quien pidió la libertad de los opositores y le dijo a Ortega que juegue limpio y garantice un proceso electoral libre y transparente en noviembre. Varios gobiernos centroamericanos, encabezados por Costa Rica, se han pronunciado de manera similar. «La única forma viable y aceptable es la liberación de los presos políticos. Este es el único camino aceptable desde el punto de vista de la comunidad internacional e incluso está en el mejor interés del pueblo nicaragüense ”, dijo el presidente costarricense Carlos Alvarado.

A pesar de su política de no injerencia en los asuntos internos de otros países, México ya ha jugado un papel importante en las crisis de Centroamérica. En 1979, luego de escuchar los excesos de Somos por parte del presidente costarricense Rodrigo Carazo, el presidente mexicano José López Portillo tomó una decisión sumamente importante: «Actualmente estoy instruyendo al canciller Jorge Castañeda para que rompa las relaciones con Nicaragua». El mensaje de López Portillo, quien pensó que la represión de Somoza fue un «terrible genocidio», provocó la caída de Somoza en Nicaragua.

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