Ni con Griezmann ni sin Griezmann  deporte

Ni con Griezmann ni sin Griezmann deporte

Un momento en el que Gil Manzano expulsó a Joao Félix durante el Atlético-Athletic (0-0), que tuvo lugar este sábado en el Wanda Metropolitano.  (Foto AP / Manu Fernandez)
Un momento en el que Gil Manzano expulsó a Joao Félix durante el Atlético-Athletic (0-0), que tuvo lugar este sábado en el Wanda Metropolitano. (Foto AP / Manu Fernandez)Manu Fernández / AP

Con el grupo de delanteros más pulido de su memoria, el Atlético volvió a firmar el segundo empate consecutivo a cero. En cierto modo, el partido con el Athletic fue una copia del que se jugó con el Oporto. El campeón apenas logró volar el sistema de defensa de su oponente. Compitió y no perdió en el fútbol de trinchera, que para su entrenador siempre es algo a tener en cuenta, pero en el ataque no hubo nada.

Los partidos entre Simeone y Marcelino lograron levantar expectativas para considerar cómo se buscan las debilidades para perjudicarse entre sí. Los dos dejaron de esperar simplemente lo contrario en su campo. Han dado un paso adelante. Ahora quieren ser más compactos fuera de su ámbito, pero sin olvidar que las concesiones son pecaminosas. Y si miran para ver cómo pueden lastimar, también lo hacen, para no dejarse lastimar. Con este último parámetro, gran parte de la reunión se movió.

Simeone le dio un respiro a Carasco Luis Suárez para atacar a Griezmann y Corea. Sin Koke, herido, Simeone mantuvo a Kondogbia como ancla, arregló a De Paul para Lemar, también tocó, y con el regreso de Tripier resucitó a Marcos Llorente como centrocampista. Y por este lado, arrancado por los cambios milimétricos en la orientación de De Paul, se lanzó un Atlético frenético, que le dio a Griezmann dos goles en las botas en apenas diez minutos. En el primero, el francés aguantó antes de ganar el primer palo con aceleración. Forzó el zapato y el disparo se salió de control. Al segundo le faltó chispa para permitir otro centro de Lorente en el área chica. Allí muere el Atlético y crece el Atlético. Sin generar peligro, pero amenaza con cualquier descuido. Los tres centrales se la metieron en un balón a Inyaki Williams, que se lo tragaron. El delantero del Athletic cogió mal el golpe.

Con el sorprendente efecto de los cambios en el juego de De Paul, reducido por las reiteradas quejas, el Atlético apenas logró encontrar a su compañero de ataque. Corea cometió algunos errores después de realizar bien su secuencia favorita, controlando y girando. Griezmann tuvo poca influencia. El jugador que se fue al Barcelona acumuló más balón, quizás porque el equipo tenía menos jugadores con protagonismo. Se perdió y empezó a sentir que siempre había jugado mejor con un líder por delante, como él mismo había admitido en muchas ocasiones. Esta vez los pitos ya no estaban tan extendidos, pero ni siquiera con ellos volaban al jugador esperado.

Preservar el juego por táctica, hubo alguna fuga en el carril de Lodi, pero el brasileño tiene la sensibilidad de tocar hilos fuera del punto. Otro primer tiempo fue para la final del campeón y ya son varios.

Un pase que Lodi finalmente corrigió y un cabezazo de Coria arrancó el segundo tiempo. El Athletic respondió cuando Inyaki Williams abrió una carretera entre las piernas de Jiménez para encontrarse con Cloud. Le faltaba un tobillo más fino, por lo que su intento de cruzar el balón antes del agarre del esloveno también surtió efecto. A Simeone no le gustó lo que vio. Más por lo que su equipo no pudo generar en ataque. Así que volvió a la orden de triple turno. Kondogbia, herido, dejó su lugar a Herrera, Griezmann a Luis Suárez y Lodi a Carasco. Por tercera vez consecutiva, el francés y Joao Félix no volvieron a encontrarse en el campo, que entró en Corea poco después. El Cholo no ve apropiado en este momento mezclar a los que se supone son los dos mejores jugadores del equipo.

El disparo raso y centrado de Marcos Llorente en el larguero fue una migaja entre la sobriedad defensiva imperante. Allí, el Athletic salió vencedor y se quedó con el último tramo del partido, cuando Joao Félix fue expulsado por no controlarse en una falta a favor. Gil Manzano la señaló, pero también le mostró el amarillo porque pensó que ella había sacado la mano a dar un paseo más de lo necesario para deshacerse de su defensor. El árbitro no estuvo de acuerdo con el posterior descuido del portugués y se llevó la segunda amarilla. Joao Félix no tuvo la madurez y el coraje para contenerse y continuar el juego, que era pequeño y su equipo pedía el suyo.

Con diez y sin fútbol, ​​el Atlético quería ganar empujando, pero el Athletic de Marcelino también se está entrenando para estas batallas, que incluso podría llevarse los tres puntos si Villalibre hubiera puesto el pie más suave debajo del balón para salvar a Cloud.

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