Macro juicio para Coca-Cola del remolcador Titán, que resucitó a viejos narcotraficantes gallegos |  España

Macro juicio para Coca-Cola del remolcador Titán, que resucitó a viejos narcotraficantes gallegos | España

Después de un año de intentos fallidos de juzgar a los 20 acusados ​​por efectivo de 1.700 kilogramos de cocaína incautados en 2018 a bordo del remolcador Titanio III, por valor de más de 60 millones de euros, este miércoles la defensa sembró dudas en el juzgado no solo sobre las instrucciones del caso para solicitar la nulidad del proceso, sino también sobre el pesaje oficial de la carga y el embarque del buque en el que España influyó. no tiene jurisdicción.

En la primera sesión del juicio, en la que los abogados plantearon las presuntas decisiones en el caso, quedó claro hacia dónde irían los disparos de la defensa. La pregunta planteada en la sala del tribunal por varios abogados fue si este envío incautado estaba a bordo del Titanio o fue de otra manera porque, según ellos, la información oficial sobre pesaje y limpieza que se da al inicio (más de dos toneladas) después del embarque es mayor que la que se da posteriormente. Anunciaron que la respuesta a todas las preguntas se daría durante el juicio con el interrogatorio de los acusados.

Sin embargo, uno de los abogados influyó en la conversación que tuvo el dueño del remolcador de bandera panameña Pedro Rodríguez con uno de los nakos gallegos, que iba a cobrar efectivo a la Guayana Francesa: “Al final, hay más de lo que dijiste. . ”.

Por ahora, el tema del enfrentamiento ha obligado a la corte a investigar esta información antes de proceder con el caso programado para el 20 de septiembre. Tendrá que gobernar en un automóvil y analizar si la bandera de confort del barco, que según el fiscal fue inventada, requiere un mensaje explícito a las autoridades panameñas. La defensa negó que el cónsul de Panamá en España no haya sido informado del ataque y que el barco transportara cocaína.

El fiscal Pablo Varela trató de despejar las impugnaciones de la defensa respecto a las fallas de la investigación y justificó todas las pruebas documentales, como el marcado de casas y vehículos, que según los abogados violaban principios constitucionales.

“Esquema de piramide”

En el auto de procesamiento, la Fiscalía señaló que los imputados “estructuraron su relación con un esquema piramidal para participar rentablemente en la importación de un cargamento de cocaína”, aunque no se aplicó el agravante del grupo delictivo organizado.

Este es el cuarto intento en un año desde la audiencia de Pontevedra para celebrar este juicio. El cambio de abogados fue el principal motivo de la destitución, lo que llevó al tribunal a poner en libertad a dos de los participantes que permanecían en prisión preventiva.

El caso de Titanio saltó a la prensa internacional cuando se supo que uno de los líderes de la organización, el prófugo Paul Wootter, había falsificado su muerte hasta que las autoridades brasileñas confirmaron que se trataba de un exmilitar con varios pasaportes falsos y que actualmente está siendo procesado por Interpol. Wouter es el gran ausente en este proceso.

Al inicio de la investigación, hubo indicios de que Capo Manuel Charlene y uno de sus hijos estaban involucrados en la preparación y coordinación del transporte de drogas desde Sudamérica. Sin embargo, al final de la investigación, el juez acordó continuar el caso contra 21 de los 30 inicialmente involucrados en el caso, entre ellos Charlene y uno de sus hijos.

La fiscalía sostiene que a fines de 2016, tres de los imputados planeaban introducir el cargamento de drogas. Sin embargo, apuntó que sus acciones “no se limitan a una sola operación de narcotráfico”, ya que “se han unido para establecer contactos con terceros países que les permitan diferentes formas de introducir drogas con distintas alternativas de transporte”.

A través de la investigación policial, que duró varios meses, el 7 de agosto de 2018 se cargó el remolcador Titanio III y cuatro de sus tripulantes fueron arrestados. En su interior se encontró un cargamento de más de 1,7 toneladas de cocaína de alta pureza (84,8%), por lo que su venta en el mercado negro multiplicaría su valor por al menos dos.

Del mismo modo, al día siguiente, el otro barco, el pesquero, fue avistado. Semper Cacharelos, que se encontraba a 110 millas del lugar de encuentro, “un traslado organizado de la droga para ser recibida” por el remolcador. En las horas siguientes, los demás investigadores fueron detenidos. Los acusados ​​se enfrentan a penas de entre 9 y 13 años de prisión y multas de entre 200 y 340 millones de euros.

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