Los miembros del comité que tienen la última palabra en eutanasia no pueden oponerse |  Comunidad

Los miembros del comité que tienen la última palabra en eutanasia no pueden oponerse | Comunidad

Los extremos libres que quedaban para la implementación de la ley de eutanasia comienzan a estar atados. El Consejo Interterritorial de Salud, donde está representado el Ministerio de Sanidad y Autonomía, ha aprobado el Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia, que arroja luz sobre algunas inconsistencias dejadas por la norma. Por ejemplo, cómo se eligió al médico responsable del proceso o qué medicamentos se deben usar para brindar asistencia en caso de muerte. Además, el manual enumera las funciones de cada uno de los participantes en el procedimiento, comenzando por las Comisiones Autónomas de Garantía y Evaluación, que tendrán la última palabra antes de la solicitud de eutanasia: sus miembros no pueden ser objetados de buena fe. Actores sociales, como El derecho a morir con dignidad, habían ido un paso más allá y exigieron que no hubiera nadie en las comisiones que anteriormente se hubiera opuesto a la eutanasia.

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La Ley de Eutanasia entró en vigor el 25 de junio y a partir de ese momento toda persona que cumpla con los requisitos establecidos en la norma – ser mayor de edad, tener plenas facultades y padecer una enfermedad grave e incurable o una enfermedad muy grave, entre otros, podrían pedir ayuda para morir. Pero la ley ha salido a las calles con la infraestructura operativa de las autonomías gasistas de tamaño medio -algunas comunidades aún no han constituido una comisión de garantía y tasación- y muchas dudas técnicas que necesitan ser resueltas. En las últimas dos semanas, Salud ha acelerado el desarrollo del documento de recomendación del médico para decidir si el paciente está plenamente autorizado para solicitar la eutanasia, así como la guía de buenas prácticas.

Aquí están las claves de las funciones de los profesionales, las fases del trámite y la implementación del servicio.

Profesionales de la salud. El manual incluye las funciones de cada participante que participará en el proceso de eutanasia. Para empezar, el papel del médico responsable, que es quien coordinará todo el proceso de eutanasia del paciente. El propio paciente elegirá – “cuando sea posible”, matiza el documento – su médico de referencia entre los especialistas en atención primaria o en el ámbito hospitalario. Si el médico responsable elegido por el paciente se opuso a la conciencia o no pudo continuar el proceso debido a algún elemento que surgió (lista de enfermos por ejemplo), es responsabilidad de la administración de salud proporcionar al paciente otro médico de referencia para continuar con el tratamiento. proceso. “En la forma y términos” que establezca la ley.

Otra figura clave es el médico consultor, quien se encargará de examinar y verificar que el paciente cumpla con los requisitos para acceder a la asistencia en caso de muerte. Este médico debe ser una persona formada en las patologías que padece el paciente, pero ajena al equipo médico del médico responsable, “para asegurar una valoración cualificada y externa” del solicitante.

El manual también se aplica al equipo de salud, que es un profesional que garantiza la continuidad de la atención durante la solicitud e implementación del servicio.

Comisión de Garantía. Una de las principales claves incluidas en el manual es que los integrantes de este organismo, que deberán revisar todas las solicitudes de eutanasia y dar la última palabra para apoyar o rechazar el beneficio, no deben oponerse a la ley. Este fue un pedido con gran demanda por parte de los sujetos a favor de la ley, que en el caso de DMD fueron más allá y pidieron que no se hubieran pronunciado previamente en contra de la norma. En última instancia, sigue existiendo el requisito de que “no deberían” ser objetables.

Por el desconocimiento de los nombres de los miembros de todas las comisiones, ya se incluye en Murcia una voz crítica con la ley: el profesor de medicina jurídica Aurelio Luna Maldonado firmó una tribuna en EL PAÍS en 2020 contra la ley de eutanasia, aunque Hace unos días, explicó a este diario que no se oponía a la eutanasia, sino a “esta ley”, ya que creía que esto no garantizaba que el beneficio fuera el último recurso después de unos buenos cuidados paliativos.

“No estamos preparados para acompañar a la muerte”

Proceso de solicitud. El manual incluye todos los modelos de documentos que el paciente debe completar y presentar de manera oportuna en las distintas fases del procedimiento. Además, la guía orientadora pone gran énfasis en la necesidad de informar plenamente al solicitante de todos sus derechos (para reclamar si no está satisfecho con las decisiones de los médicos o de la comisión, por ejemplo) y las alternativas a la eutanasia, y adjunta particular Importancia para el proceso deliberativo.existir entre el médico responsable y el paciente después de la primera solicitud de eutanasia – la ley establece que se debe solicitar por escrito dos veces con un intervalo entre solicitudes de 15 días. “El proceso de discusión debe incluir una audiencia activa y empática de su historia, sus causas, sentimientos y valores”, dice el manual, y sugiere que se aborden todos los problemas médicos, psicológicos, familiares, espirituales y sociales para garantizar que el paciente actúe. voluntariamente.

Implementación de la disposición. Cuando el paciente cuenta con la aprobación de todos los niveles de control (el médico responsable, el consultor y el comité), el médico remitente y el equipo sanitario pueden seguir prestando asistencia en caso de muerte “con el máximo cuidado y profesionalismo”. Esta ayuda para morir puede ser de dos formas: administrada por un equipo médico o entregando el medicamento al paciente para que se lo administre él mismo. En cualquier caso, es el paciente quien decide y acuerda con el médico cuándo, dónde y cómo deben estar presentes los profesionales sanitarios durante todo el proceso. “El momento oportuno en el que se debe prestar ayuda a la muerte debe estar guiado por la delicadeza, el cuidado y la trascendencia del acto”, insiste el documento aprobado por el Consejo Interterritorial.

El manual incluye los medicamentos que se utilizarán en ambos métodos de entrega y todas las consideraciones técnicas que deben tenerse en cuenta durante el proceso. Si el paciente decide realizarse el servicio, la recomendación del documento de buenas prácticas es administrar un cóctel de fármacos que comience con la premedicación intravenosa de midazolam para reducir el nivel de conciencia antes de inducir el coma. Luego se administrará lidocaína para aliviar las posibles molestias causadas por la inyección de inductores de coma. A continuación, se inyectará propofol, que es un inductor del coma, y ​​cuando el paciente esté en coma profundo, se administrará un bloqueador neuromuscular (atracurio, cisatracurio o rocurorio).

Si el paciente elige administrar el fármaco solo (por vía oral o intravenosa), la recomendación del manual es comenzar con un fármaco antiemético para minimizar el riesgo de vómitos del fármaco inductor del coma. El segundo paso es tomar un medicamento inductor del coma que contenga pentobarbital, aunque la sanidad reconoce que no existe ningún medicamento humano en España que contenga pentobarbital o secobarbital, ni es posible obtener un medicamento en otro país que contenga alguno de los activos. ingredientes correctamente, por lo que “será necesario preparar una solución oral”, sugiere.

Objeción de conciencia. La ley prevé la objeción de conciencia de los profesionales de la salud y de hecho exige el establecimiento de un registro de objetores en cada autonomía. Sin embargo, el manual aclara que se trata de un “derecho individual, no colectivo” y, por tanto, “no puede ser ejercido por una institución, centro, oficina o unidad”. Asimismo, explica el documento, la objeción debe ser “concreta y referida a las acciones concretas del subsidio por defunción”, es decir, no puede extenderse a la atención recibida de la atención habitual requerida por el paciente. De hecho, el alcance de la objeción, según la guía, se limita al procedimiento que debe seguir el médico responsable cuando se presenta una solicitud de asistencia para morir y la propia prestación del servicio.

Por tanto, el manual prevé que podrán plantear objeciones los profesionales médicos y enfermeros que intervengan en el proceso final de prescripción o administración y entrega de medicamentos, médicos responsables y objeciones, u otros profesionales “que puedan intervenir en el procedimiento, porque son su implicación , incluidos los psicólogos clínicos ”. Los farmacéuticos también pueden manifestar su objeción en el caso de que “se requiera la formulación en carretera de alguno de los medicamentos, que se utilizará en el proceso de cuidados de la muerte y en la preparación de botiquines de primeros auxilios”.

Los centros de salud necesitan saber quiénes son los objetores para poder organizar los servicios y asegurar la prestación, pero el manual aclara específicamente que el especialista que ha declarado una objeción no puede ser discriminado de ninguna manera.

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