Los estudiantes de FP pasarán al menos el 25% de sus clases en empresas  Educación

Los estudiantes de FP pasarán al menos el 25% de sus clases en empresas Educación

El Consejo de Ministros aprobó este martes el anteproyecto de ley de FP, que aumenta significativamente el número de horas lectivas que los estudiantes dedicarán a las empresas, promueve la acreditación de competencias profesionales de aquellos trabajadores que no cuentan con una titulación oficial y refuerza la relación de FP con la Universidad. El reglamento, que ahora será redactado por el Congreso de los Diputados, busca acercar esta rama educativa a “los mejores modelos de Europa”, según la ministra de Educación, Pilar Alegría.

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Hasta ahora, los estudiantes de formación profesional reciben al menos el 11% del total de horas lectivas en la empresa, en promedio alrededor del 15%, y los más avanzados, conocidos como dobles FP, generalmente alrededor del 30%. La nueva ley se multiplica esta vez, organizando la docencia en dos grandes regímenes. En la denominada FP general, el alumnado gastará entre el 25% y el 35% de las lecciones en la empresa (aunque excepcionalmente se puede reducir al 20% en el caso de las titulaciones de FP básica, ciclos formativos dirigidos a alumnos que no se reciben el título de ESO). En la otra rama, denominada FP intensiva, el número mínimo de horas en la empresa será del 35% y la ley no fija un límite máximo.

Este es uno de los cambios que ha sufrido el texto desde que fue aprobado como proyecto por el gobierno antes del verano. A continuación, se fijó el techo en el 50% de las horas, pero finalmente se eliminó para dar más flexibilidad a la hora de determinar los títulos de las Comunidades Autónomas, los centros de formación y las empresas implicadas. Los estudiantes con FP intensiva permanecerán en empresas con contrato de formación, que vendrá determinado por la legislación laboral.

El Gobierno pretende impulsar tradicionalmente una rama educativa tradicionalmente abandonada en España, cuya tasa de escolarización entre los jóvenes, a pesar del fuerte aumento de los últimos años, es del 12%, frente al 29% de la OCDE. También tiene como objetivo ayudar a reducir el desempleo juvenil, que entre los menores de 25 años es del 37%, más del doble del promedio de la comunidad. “Le debemos a toda una generación de jóvenes”, dijo Allegria, “una oportunidad laboral de calidad como la que puede brindar la formación profesional”. El proyecto cuenta con el apoyo tanto de empleadores como de sindicatos mayoritarios.

Los alumnos tendrán doble supervisión, con un profesor del centro educativo (que será el responsable final de la evaluación) y otro de la empresa. Ambas partes acordarán los objetivos de aprendizaje a cumplir en la empresa (entre los que figuran en el plan de estudios de grado). La norma también regula la estancia de profesores en empresas y otros centros de FP.

El proceso de acreditación de competencias profesionales pasará cuando la nueva ley sea aprobada como permanente. Es decir, no será objeto de llamadas de emergencia, como ha sido el caso hasta ahora. El objetivo del gobierno es dar reconocimiento oficial a la gran cantidad de trabajadores (hasta 11 millones, según estimaciones empresariales) que, a pesar de tener un alto nivel de experiencia profesional, no están capacitados para acreditarlo. El ejecutivo prevé destinar 850 millones de euros a este fin de aquí a 2024. En total, el Gobierno prevé que la futura ley tendrá un “impacto presupuestario de 5.474 millones de euros” para sus cuatro años de ejecución.

La nueva arquitectura VET combina la formación de estudiantes y trabajadores en un mismo sistema. La oferta formativa se estructura en cinco niveles, denominados A, B, C, D y E, para que cada persona pueda configurar sus propias rutas, adaptadas a sus planes de trabajo y necesidades. La más básica, A, se llama microformación (definida como “acreditaciones de competencia parcial”) y es acumulativa. La superación de todas las acreditaciones de competencia parcial de un módulo profesional dará lugar a la obtención de un certificado de competencia profesional, nivel B. El siguiente, C, se conseguirá al completar varios módulos y dará lugar a la obtención de un certificado profesional. D corresponde a los ciclos actuales de formación profesional. Y por encima de ellos está el nivel E, compuesto por los llamados cursos especializados.

La experiencia formativa de cada persona aparecerá en el nuevo Registro Estatal de Formación Profesional y la ciudadanía podrá recibir de él un informe actualizado sobre la vida profesional.

Los alumnos matriculados en Formación Profesional pueden cursar asignaturas optativas en las facultades y viceversa, mediante convenios que deben ser firmados por las universidades. Esto permitirá, por ejemplo, a un estudiante de posgrado en administración y finanzas ampliar sus conocimientos con asignaturas de la carrera de economía. O que un estudiante de la universidad enriquezca su formación con la docencia aplicada de la educación profesional superior. La norma facilita la convalidación de créditos cursados ​​en la universidad y la formación profesional, respectivamente, y fomenta el establecimiento de centros de excelencia y contempla la creación de titulaciones bilingües y bilingües.

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