Las pensiones, el desempleo, los funcionarios y los intereses suponen la mitad de los costes  Ciencias económicas

Las pensiones, el desempleo, los funcionarios y los intereses suponen la mitad de los costes Ciencias económicas

Pareja mayor, 27 de julio en Madrid.
Pareja mayor, 27 de julio en Madrid.A. Pérez La Meca (Europa Press)

Las cuentas públicas son como un rompecabezas con un sinfín de piezas. Para completar el dibujo, todos los elementos deben coincidir. Esta es una tarea difícil, pero cuanto mayores son, más fácil es corregir el rompecabezas. Los presupuestos totales del Estado incluyen los mayores gastos de la historia, unos 458.970 millones de euros. Entre los miles de rubros que componen el marco contable, cuatro destacan por encima del resto: los costos de las pensiones, las prestaciones por desempleo, los sueldos de los funcionarios y los pagos de intereses de la deuda representan prácticamente la mitad del presupuesto. 53,3%.

El alcance de estos elementos limita la capacidad de actuación del gobierno, que sin fondos europeos tendría poco espacio para crear cuentas con un fuerte enfoque social. Además, estos elementos no dejan mucho margen de maniobra debido a restricciones legales: las pensiones están vinculadas legalmente a cambios de precios; Debido a la fuerte presión pública, limitar los salarios de los funcionarios públicos o las prestaciones por desempleo siempre tiene altos costos políticos; y en relación con las condiciones externas, el gasto en intereses depende en gran medida de la política monetaria del Banco Central Europeo, y el desempleo es el tema del ciclo económico.

El dinero reservado para el pago de los nueve millones de pensionistas ascenderá a 171.165 millones de euros el próximo año, un 37,3% del gasto público. Este es el elemento que más contribuye al crecimiento presupuestario. Aumentará en casi 8.000 millones de euros respecto a este año. Sin este aumento, los gastos presupuestarios serían menores que en 2021 y no eliminarían las cuentas públicas para 2022 sin que el título sea el más grande de la historia.

El gobierno de coalición del PSOE y United We Can aprobó una reforma a principios de verano para garantizar la sostenibilidad de la seguridad social, que vincula las pensiones con la evolución de los precios. La norma aún se encuentra en proceso parlamentario, pero se espera que entre en vigencia el 1 de enero de 2022. La reforma requiere una revaluación de los beneficios de los jubilados en aproximadamente un 2,3%, una tasa equivalente a la inflación promedio proyectada para este año. Sin embargo, los costos de la seguridad social aumentarán mucho más porque los pensionados con derecho a mayores prestaciones ingresan al sistema porque han contribuido más. Esta circunstancia ha llevado a la seguridad social a acumular grandes déficits presupuestarios desde 2012.

Otro capítulo que requiere un mayor esfuerzo presupuestario es el de los funcionarios. Se llevarán unos 20.000 millones de euros, casi un 5%. El gobierno está cobrando un aumento del 2% en el borrador de las cuentas públicas de los servidores públicos, a pesar de que los sindicatos han pedido una mejora mayor debido a la inflación, que terminó en septiembre en un 4%. Y pidió la mayor oferta de empleo público de la historia para reconstruir la fuerza laboral arruinada de las administraciones públicas.

Los costes del paro también se llevan una buena dosis, 22.457 millones de euros, un 5,2%. La fuerte salida de la crisis y el buen funcionamiento de ERTE contribuyen a reducir esta posición en un 10,2% el próximo año.

Finalmente, la otra gran partida que más recursos dedica a gasto es la correspondiente a los intereses de la deuda pública: en torno a los 30.178 millones de euros, o el 7%. El Ministerio de Hacienda estima que en 2022 tendrá que pagar menos por este capítulo, a pesar de que el volumen de deuda sigue aumentando y ya supera el billón de euros. Espera aprovechar el buen clima financiero en los mercados gracias al ajuste de la política monetaria del BCE, que mantiene los tipos de interés en el 0%, y tras el estallido de la crisis pandémica, lanzó un programa de compra de activos para inyectar liquidez a la economía. sistema.

Los servicios sociales y la promoción social, que incluyen transferencias para ayudas de manutención y otros subsidios sociales, son, junto con las políticas de acceso a la vivienda, los elementos que más están creciendo. Es en ellos, con más oportunidades de acción, donde el ejecutivo progresista deja su huella.

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