Las delegaciones de Israel y EE UU tratan de impulsar en Egipto un alto el fuego en Gaza | Internacional

La llegada este martes a El Cairo de máximos responsables de los servicios secretos de Israel y Estados Unidos ha generado ciertas expectativas sobre la posibilidad de un nuevo alto el fuego en la guerra que asola Gaza. La base de trabajo es la que el presidente de EE UU, Joe Biden, anunció el lunes al avanzar que se podrían conseguir al menos seis semanas de cese de los ataques, algo que abriría la puerta a nuevos canjes de rehenes por presos palestinos. La presión del principal aliado de Israel ha podido más que la rotunda negativa la semana pasada del primer ministro Benjamín Netanyahu a aceptar las exigencias de los islamistas. En Israel se celebra el éxito que ha supuesto que uniformados de élite hayan logrado sacar de Rafah, en el sur de la Franja, a dos secuestrados en una operación calificada de histórica. Pero, al mismo tiempo, las autoridades son conscientes de que esa no será la vía por la que regresen a casa los 134 que quedan todavía allí.

En los últimos días, es “seguro” que ha habido “avances” en las posturas por ambas partes, Israel y Hamás, en medio de “reuniones constructivas” que conducen a cierto “optimismo”, según una fuente extranjera que se mantiene en el anonimato citada por el diario israelí Haaretz. Desde hace días, la capital de Egipto es el escenario en el que tratan de allanar el camino para un paréntesis en las hostilidades equipos negociadores de este país y de Qatar junto a una delegación de Hamás. Ahora se ha unido el jefe del Mosad (servicio de espionaje exterior de Israel), David Barnea, y el de la CIA (la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), William Burns.

“No vuelvan hasta que todos regresen a casa, los vivos y los muertos”, imploran los familiares de los rehenes a los negociadores israelíes enviados a Egipto, según un comunicado que han hecho público. Hacen referencia también a los que ya han perdido la vida, 31 según las autoridades de 134. “Los ojos de 134 rehenes están sobre vosotros. Esta es una misión única en la vida y tenéis la capacidad de rescatar a 134 cautivos y evitar que su destino se convierta en el mismo que el de Ron Arad”, añaden en referencia a un militar israelí desaparecido desde hace casi cuatro décadas.

Ese mes y medio al que se refirió Biden tras un encuentro con el rey de Jordania, Abdalá II, supondría un periodo seis veces más largo que el primer alto el fuego logrado en la guerra, que fue de una sola semana a finales del mes de noviembre. Ni los negociadores ni las partes en conflicto han revelado detalles en torno a los que estaría girando la negociación, como el número de presos palestinos que se liberarían por cada rehén o cuál sería el perfil de esos reos que saldrían de las cárceles israelíes. Estados Unidos, en todo caso, cree que esas seis semanas, de lograrse, servirían de colchón para alcanzar objetivos más ambiciosos que pudieran llevar a un posible final de la contienda, que ha dejado ya casi 28.500 muertos en Gaza desde el 7 de octubre.

En las últimas horas, también se está desinflando el ímpetu con el que Israel anunció que iba a entrar en Rafah a sangre y fuego con sus tropas, según algunos medios locales. La presencia de más de un millón de desplazados que no tienen a donde ir y la falta de un acuerdo con Egipto, cuya frontera linda con esa localidad del sur de Gaza, complican esos planes. Además, Naciones Unidas también ha saltado hoy a la palestra para asegurar que no piensa participar en ninguna operación de movimiento forzoso de la población, como Israel pretende para poder llevar a cabo su operación contra los batallones que, aseguran, Hamás dispone en la zona.

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“No hemos recibido ninguna comunicación oficial de funcionarios israelíes”, señaló Jens Laerke, portavoz de la oficina para asuntos humanitarios de la ONU (OCHA), en declaraciones a la agencia Reuters. “En cualquier caso, la ONU no participa en evacuaciones forzadas y no voluntarias. No hay ningún plan en este momento para facilitar la evacuación de civiles”, añadió.

Estados Unidos ha insistido en que la invasión terrestre de Rafah no puede llevarse a cabo sin un plan factible de evacuación de los cientos de miles de civiles. Nadie, hasta el momento, ha ofrecido detalles por parte israelí de cómo pueden pasar de las palabras a los hechos en ese sentido. Más de la mitad de los 2,3 millones de habitantes de Gaza se encuentran apiñados en Rafah y sus alrededores. La inmensa mayoría no disponen de techo, comida, agua o lo más básico para sobrevivir.

Aunque Israel no haya puesto en marcha su incursión terrestre en el extremo más meridional de Gaza, sus tropas siguen golpeando a diario Rafah. Un ataque perpetrado con dron este martes dejó gravemente heridos a un redactor y un cámara de la cadena catarí Al Jazeera, que informó de que es la quinta vez que Israel lleva a cabo acciones de este tipo contra sus reporteros durante la presente contienda. En diciembre ya mataron a un cámara.

El ministro centrista Benny Gantz dibuja el que es el plan del Gobierno, que prevé al mismo tiempo negociaciones, seguir con la apisonadora militar y liberar a los rehenes. “Mantendremos conversaciones con nuestros amigos de todo el mundo” y “tomaremos las medidas que nos den libertad de acción: evacuar a la población, asegurar las fronteras y llevar a cabo el trabajo preparatorio necesario para una invasión terrestre, y actuaremos”, dijo Gantz según el diario israelí Maariv.

La negativa tajante expresada la semana pasada por el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, a las exigencias de los islamistas palestinos no significaba que, ante la necesidad de traer a casa a los rehenes, no estuviera abierto a que las negociaciones siguieran adelante. El visto bueno al viaje de la delegación que encabeza Barnea es visto como un paso hacia un posible alto el fuego. Desde que comenzó la guerra el pasado 7 de octubre, solo se ha conseguido callar las armas durante una semana. Fue durante la última de noviembre. Entonces, en diferentes canjes, pudieron salir de Gaza 105 rehenes y fueron liberados 240 presos palestinos, mujeres y menores, de cárceles israelíes. Todavía quedan 134 secuestrados en la Franja, de los que, según Israel, 31 estarían ya muertos.

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