La mejora del trabajo en junio retoma el debate sobre la subida del salario mínimo este año  Ciencias económicas

La mejora del trabajo en junio retoma el debate sobre la subida del salario mínimo este año Ciencias económicas

“Págales más”, dijo recientemente el presidente estadounidense Joe Biden sobre las dificultades de los empleadores para encontrar trabajadores en un país con casi 40 millones de desempleados. Moncloa se inclinó a congelar definitivamente el salario mínimo interprofesional (SMI) en 2021 hace unas semanas después de un fuerte crecimiento en 2019 (22%, a 900 euros en 14 pagos) y una subida en 2020 (a 950 euros). Pero hay partido: la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, está presionando por un alza, contrariamente a las opiniones de la vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calvinho, y del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá.

De nuevo, la ya tradicional lucha entre el ala socioliberal y el ala izquierda del gobierno. “La decisión no se ha tomado y le toca al presidente Pedro Sánchez”, explicaron fuentes gubernamentales. Sánchez, en una entrevista con La Sexta, lanzó pelotas el jueves. “Veremos cómo se comporta el empleo en los próximos meses”, dijo. Un día después se publicaron datos muy positivos de junio: una caída récord del paro de 167.000 personas y la creación de 233.000 puestos de trabajo. De esta forma, este buen dato abre la puerta a una subida este año, aunque muy moderada, casi simbólica.

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A continuación, el presidente dijo que el ejecutivo “debería poner todo el foco en la recuperación”, y agregó que la economía española enfrenta “altos niveles de incertidumbre”, lo que aumentaría las posibilidades de un congelamiento hasta que se acabe el repunte. Kima.

Estos, que son, aproximadamente las dos corrientes de pensamiento que conviven en el gobierno, como la facción más política de La Moncloa y parte del PSOE, están presionando por un ascenso. Hasta hace poco, Sánchez era muy cauteloso, pero por otro lado, en los últimos días, tanto él como su gabinete han demostrado que puede haber un incremento muy moderado, que se llevará a lo largo de julio.

El Banco de España irrumpió en este debate hace unas semanas con un informe que se leyó con cierto sesgo: la fuerte subida de 2019, dice el estudio, está reduciendo al menos 100.000 puestos de trabajo, especialmente entre los jóvenes y las personas mayores, pero el Banco Central No ocultó que la literatura académica y los consejos de los organismos internacionales están cambiando: “El efecto sobre el empleo suele ser mixto”, dice el texto.

En definitiva, el gobierno no se niega a seguir subiendo -hasta el 60% del salario medio- el SMI en toda la legislatura, y hace unos días un comité de expertos convocado por Labor emitió una serie de incrementos: la recomendación era subir entre 12 y 24 euros salario mínimo este año; entre 24 € y 40 € en 2022 y finalmente entre 25 € y 40 € en 2023.

ERTE, ayudas directas a las empresas, la renta mínima vital, las reformas más importantes relacionadas con los fondos europeos, y ahora el SMI se han convertido en banderas de las dos versiones de política económica que existen en el gobierno.

“El compromiso es llegar al 60% del salario promedio en toda la legislatura, pero de ninguna manera se puede poner en riesgo la creación de empleo y la recuperación económica”, explicaron fuentes de Economía del Ministerio. Otro ministro de Economía dijo que era “irrazonable” dar un nuevo paso ahora y que sería preferible un aumento mayor de un golpe para 2022, cuando los riesgos y la incertidumbre finalmente se disipen.

El vicepresidente Díaz, por su parte, ha mostrado claras señales de un ascenso inmediato, tanto por el mensaje político de superación de la crisis como por el fuerte repunte que se avecina y la necesidad de evitar una recuperación desigual.

El ministro de Trabajo presentó sus argumentos en una reunión con Sánchez el pasado lunes: a fines del año pasado subieron las pensiones y los sueldos de los funcionarios públicos, la inflación estaba por encima del 2,5% y el continuo congelamiento de las SMIs significaría una coja recuperación con niveles de desigualdad y pobreza. en la zona euro alta y esta herida se ve agravada por la pandemia: los trabajadores pobres aumentaron un 16% en España durante la covid, según la Confederación Europea de Sindicatos.

La posición de Díaz es compartida por algunos de los asesores del presidente en La Moncloa, por la necesidad de reforzar la imagen del Gobierno en las encuestas e incluso en el PSOE. “Sería un grave error político y económico congelar el SMI tras una crisis como la que hemos vivido, y con niveles del IPC por encima del 2,5%”, decía un artículo publicado el pasado miércoles por Tony Ferrer, el ministro socialista de Empleo. que el SMI debería ser una “palanca para una recuperación justa”.

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