La letra pequeña de las semanas laborales de cuatro días  Negocio

La letra pequeña de las semanas laborales de cuatro días Negocio

Telefónica aplicará la jornada de 32 horas a partir de octubre de forma voluntaria.Jaime Vilanueva

Esa fue una de las noticias del mes. Telefónica aplicará la semana de cuatro días de trabajo y tres días de descanso de forma voluntaria a partir de octubre. Por supuesto, los trabajadores que elijan esto verán una reducción del 20% en su salario. El movimiento de los operadores está intensificando la carrera por la atención de la salud mental, cada vez más en el centro de las políticas corporativas. La medida se suma a otras acciones exitosas que están llevando a cabo muchas empresas para cuidar a sus empleados, como el turno intensivo de verano o la eliminación de horarios rígidos de entrada y salida.

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Sin embargo, estos beneficios pueden ser muy emocionantes para nada si los jefes no se quitan la gasolina y los empleados se ven obligados a involucrarse los fines de semana. En estos casos, la apuesta por la reducción de horas se convierte en papel muerto y buena publicidad.

En España, no existe ninguna ley que regule la jornada laboral de 32 horas. En este escenario adquiere especial relevancia lo pactado en todo caso con las empresas. Por ejemplo, para Álvaro San Martín, abogado laboralista de Casadeley, tiene sentido que si se recortan horas junto con el salario, las tijeras se verán reflejadas en las metas a alcanzar.

Pilar Menor, socia responsable laboral de DLA Piper España, coincide con la idea de reducir los objetivos. Si las empresas optan por recortar horas, es normal que “la reducción de la jornada laboral conlleve una reducción de la carga de trabajo de cada trabajador afectado por esta medida”, dijo. La segunda opción es “contratar más personas”, fortaleciendo la fuerza laboral si se necesitan las mismas horas para mantener la productividad “.

En caso de que no reduzcan los blancos o amplíen el equipo, los operadores pueden verse obligados a trabajar los viernes cuando no es su turno, si se les ve con agua al lado de la puerta. El networking fuera de horario implica horas extras, pero como señala Samuel González, socio de Pinsent Masons, que sean legales depende de factores como “las necesidades comerciales y la dinámica de trabajo en el sector en el que opera la empresa”. al “reglamento específico acordado entre la empresa y los empleados”. Si la persona decide invertir más horas por su propia voluntad, es difícil que exista el fraude. Otra cosa, señala San Martín, es que los jefes envían correos electrónicos o imponen “órdenes o pautas” para trabajar el viernes, cuando la jornada termina el jueves, lo que sería un abuso.

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La ley actual dice que la jornada máxima de trabajo de un trabajador es de 40 horas semanales de trabajo efectivo. Se trata de una media anual, por lo que es legal trabajar 42 horas unas semanas y otras 38. El convenio sectorial podrá definir un nuevo máximo, pero éste nunca podrá superar el límite fijado por el Estatuto de los Trabajadores.

Todas las prórrogas que no estén previstas y superen el máximo de jornada laboral que establece la ley son irregulares, advierten los expertos de UGT. Las horas extraordinarias tienen sus propias reglas: no pueden superar los 80 por año, son voluntarias y “tienen sanción por cotizaciones a la seguridad social”, señalaron fuentes sindicales. Por lo tanto, el empleado puede negarse a ejecutar una orden del jefe el viernes sin recibir represalias si la empresa ha aceptado el turno de cuatro días. La ley califica para una excepción: asistir a una invitación para prevenir o reparar un daño urgente. Por ejemplo, el envío de materias primas está en peligro.

En el caso de que el empleado se sienta abrumado e interrumpa tarde por el sistema, puede reportar la situación tanto “individual como colectivamente”, explica Samuel González. El caso “tendrá consecuencias económicas en forma de pago de horas extras”, dijo el experto, además de la posible multa que pueda imponer la Inspección de Trabajo.

El sindicato UGT recuerda que si la empresa tuviera la idea de despedir al demandante, la medida sería nula y sin valor por tratarse de una represalia ilegal por el ejercicio de un derecho. La empresa deberá recuperar al operador y en algunos casos “indemnizarlo por daño moral”.

La sanción también puede ser administrativa. Si la empresa recibe algún tipo de subvención para mantener la jornada reducida, “la consecuencia jurídica inmediata sería la devolución de las ayudas en cuestión y la sanción de futuras convocatorias de ayudas”, añadió González.

En el tercer frente, las empresas que practican una reducción falsa de las horas de trabajo pueden tener problemas con los inspectores del trabajo. La UGT advierte que la prórroga irregular de la jornada constituye una grave infracción. Si la inspección advierte una pérdida económica para los empleados, las multas podrían aumentarse a 180.000 euros por una infracción muy grave.

Para Álvaro San Martín, los posibles abusos están a la vuelta de la esquina. “Una situación que obviamente terminaría en innumerables puestos de trabajo donde, por el motivo que sea, no se puede eliminar todo el trabajo en cuatro días, lo que requiere un quinto día hábil, incluso en días puntuales”, pronosticó el abogado. Sin embargo, este es un debate controvertido. UGT niega que la nueva sesión “lleve a una mayor exposición al fraude” o al menos no favorecerá las irregularidades “más que una sesión regular”. En parte debido a los fuertes controles impuestos por el registro de tiempo obligatorio introducido en 2019.

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