La confianza de los ahorradores en el potencial de la Bolsa se mantiene fuerte | Negocios

La cosecha bursátil de 2023 fue excepcional, con subidas de doble dígito en la mayoría de los mercados del mundo. Para un termómetro tan procíclico como es el ánimo de los inversores, las revalorizaciones obtenidas por los índices se tradujeron en mejoras automáticas de la confianza sobre el potencial de subida que aún tiene la renta variable. Así queda reflejado en la nueva oleada del sentimiento del ahorrador español, correspondiente al cuarto trimestre del pasado año, que elabora JP Morgan Asset Management y que publica en exclusiva EL PAÍS.

Este indicador, que se elabora con las respuestas que dan los encuestados a la pregunta de qué harán las Bolsas en los siguientes seis meses, cerró diciembre en 1,05 puntos. Se trata de un nivel ligeramente inferior al del trimestre anterior (1,26 puntos), pero se debe, sobre todo, a la fuerte caída que sufrió la confianza de los ahorradores el pasado mes de octubre, cuando Hamás atacó a Israel con la consiguiente respuesta bélica del Gobierno de Benjamin Netanyahu. En ese momento, el índice de confianza entró en terreno negativo, pero en noviembre y diciembre rebotó con brío.

Esta recuperación se debió fundamentalmente a dos factores. El primero, que el conflicto quedó encapsulado en Israel, no se ramificó por todo Oriente Próximo como habían temido muchos analistas. Y, en segundo lugar, los datos de inflación mostraron un notable descenso, permitiendo a los bancos centrales cambiar su discurso, acercando el fin de las subidas de los tipos de interés.

Preferencias geográficas

Los ahorradores optimistas, aquellos que ven probable o muy probable que la Bolsa suba en el primer semestre de 2024, supone el 41,8% del total. Los buenos datos económicos son su principal motivo de optimismo. En el caso de los pesimistas —prevén caídas de la renta variable—, suman el 21,7% de las respuestas, mientras que los tibios —creen que los índices bursátiles se mantendrán en niveles similares a los actuales— representan el 30,6%.

En cuanto a qué mercado creen que guarda mayor recorrido alcista, los inversores españoles ya no lo tienen tan claro. En trimestres anteriores, las acciones europeas eran las favoritas, pero ahora compiten de igual a igual con el mercado español y con el estadounidense. Wall Street se había quedado rezagada en las preferencias de los inversores, pero la imponente aceleración de las cotizaciones en 2023 a lomos de las grandes tecnológicas le ha devuelto parte del interés perdido.

Los ahorradores siguen con su doble discurso: por un lado, ven margen para ganar dinero en Bolsa, pero por otro, sus estrategias de inversión son muy conservadoras. El 41,7% reconoce que su principal motivación es “no perder dinero”, el 35% está dispuesto a sacrificar parte de la rentabilidad a cambio de cierta tranquilidad, mientras que solo el 27,8% asegura que su principal objetivo es lograr el mayor rédito posible. Esta filosofía se traduce en una aproximación al escaparate financiero eminentemente conservadora. A la pregunta de en qué productos invertirá en los próximos seis meses, el 42,1% de los encuestados apuesta por los depósitos, las libretas de ahorro o las cuentas remuneradas.

Carteras con cierto riesgo

El año 2023 dejó en papel mojado la mayor parte de las previsiones. El crecimiento económico sorprendió incluso a las más optimistas. “En 2024 esperamos una desaceleración en ese crecimiento, pero todavía seguirá siendo positivo, aplazando en cualquier caso la posibilidad de recesión global”, explica Lucía Gutiérrez-Mellado, responsable de Estrategia de JP Morgan Asset Management. Si Estados Unidos fue la locomotora de la economía mundial el pasado curso, esta experta espera que en 2024 ese diferencial de crecimiento se acorte con Europa y con China. En el caso del gigante asiático, su mejoría depende de la estabilización del mercado inmobiliario y de una recuperación de la confianza de los consumidores tras las medidas de estímulo aprobadas por Pekín.
La gran incógnita es qué puede pasar con la inflación y los tipos de interés. “Los precios vuelven a niveles más aceptables, pero todavía queda para que lleguen al 2%. En 2024 llegará un cambio de rumbo en las políticas monetarias de los bancos centrales, pero pensamos que no será tan pronto como ha descontado la mayoría del mercado”, señala Gutiérrez-Mellado. Por tipos de activos, la gestora estadounidense se decanta por la renta variable, sobre todo estadounidense y japonesa, por las emisiones de renta fija de más duración y, en el caso del crédito privado, priman los bonos de alto rendimiento o high-yield.

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