La CEOE califica de "marxista" propuesta de reforma laboral del gobierno  Ciencias económicas

La CEOE califica de “marxista” propuesta de reforma laboral del gobierno Ciencias económicas

La ministra de Trabajo y Economía Social Yolanda Díaz conversa con el presidente del Consejero Delegado Antonio Garamendi.Europa Press

El idilio de la CEOE con el gobierno, con su apoyo a los indultos de los condenados por proceso o el reciente acuerdo sobre la primera parte de la reforma previsional, sufrió ayer uno de sus fracasos casi tradicionales. Los empresarios han advertido su rechazo a la propuesta del ejecutivo de reforma laboral, que debe estar lista a finales de año si España quiere cumplir con Bruselas. Y fue presentado este miércoles a la mesa de negociaciones con un informe tajante que viene a marcar planes de trabajo como “marxistas”. La vicepresidenta Yolanda Díaz dio a conocer un borrador a principios de junio que incide principalmente en el tipo de contratos (dar prioridad a los indefinidos y limitar el uso de temporales), limitar la subcontratación y eliminar la propagación del contrato de empresa, una de las principales medidas de PP en 2012. La respuesta de la CEOE es devastadora, al menos en el papel: “oposición frontal” a la reforma, que según los patrones tiene “profundas raíces ideológicas”, promueve un “enfoque marxista del mercado laboral” y es “intervencionista, regresiva e inconsistente con las necesidades “de la estructura empresarial y de los trabajadores”, según el documento presentado por los empresarios y al que tuvo acceso EL PAÍS.

La reforma laboral se ha convertido en una especie de fetiche en las turbulentas aguas de la política económica española. Unidos Podemos quiere cancelarlo a cualquier precio. El acuerdo de coalición entre PSOE y Podemos habla claramente de abolición, al menos en los aspectos más dañinos. Este tema provocó un desliz fenomenal durante la Gran Soledad, tras un pacto efímero entre PSOE, Podemos y EH Bildu, que pedía la abolición total. Esto generó desacuerdos entre el flanco más ortodoxo del gobierno, encabezado por la vicepresidenta Nadia Calvinho, y el ala izquierda, encabezada por la vicepresidenta Yolanda Díaz. Tiene un PP radical contra sí mismo, Bruselas en pleno apogeo y agentes de la seguridad social.

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Y sólo nos queda medio año para ligarlo: España se ha comprometido con Bruselas a acordar la reforma laboral en 2021. El gobierno presentó sus ideas sobre la mesa en la primera semana de junio. Pero esta vez, el CEO, que recientemente ha llegado a bastantes acuerdos con el ejecutivo, se enfrenta a negociaciones difíciles: la oferta de trabajo inicial del empleador es “imposible”, especialmente en lo que respecta a la limitación de los contratos temporales. Y puede causar “Destrucción inesperada del lugar de trabajo en un contexto de gran incertidumbre”, siempre según el texto de la contraoferta del empleador. Fuentes de la negociación aseguran que el CEO está adoptando su perfil más duro esta vez luego de un fuerte debate interno que provocó la posición de su líder Antonio Garamendi a favor de indultar a los presos por el desafío independentista.

Garamendi confirmó ayer miércoles que los patrones se sentarán a la mesa de negociaciones, pero dijo que el acuerdo está lejos. “El diálogo social es así. Nos sentaremos a la mesa y diremos lo que pensamos, pero la verdad es que las posiciones están en antípodas ”, agregó. Sin embargo, el texto que la CEOE trajo a la mesa de diálogo va mucho más allá del tono de estas declaraciones y prevé un debate agudo, agudo y desagradable. “Las reformas propuestas por el Gobierno están aportando firmeza a nuestro mercado laboral” y “desconociendo las recomendaciones de la Unión Europea, los organismos internacionales y las necesidades de la economía española”, según el informe.

La CEOE reconoce que la puntualidad, que ronda el 25%, está muy por encima de la media europea (14%), pero atribuye los datos españoles al abuso de los contratos temporales en el sector público, que superan el 30%, y que el ejecutivo ha comprometido a cortar con Bruselas. Sin este tipo impositivo de administración sólido, argumenta el empresario, el número de sectores privados “cumple con las características” de la economía española, altamente dependientes de actividades estacionales o con un alto componente cíclico, con una carga para sectores como el comercio, la hostelería o la agricultura. , mejor que los de los socios del euro. El gobierno, apoyado por la CEOE, tiene la intención de abolir virtualmente el empleo temporal o “su uso de forma residual”. Y calificó las medidas propuestas por los laboristas como “radicales y contraproducentes”, con ese toque de marxismo que insinúa la afiliación comunista del vicepresidente Díaz. “La propuesta legitima el abuso de la temporalidad por motivos organizativos en el sector público para cubrir vacantes y lo excluye para el sector privado”, se quejó el empresario.

La idea del trabajo es promover un contrato indefinido sobre uno temporal. Por lo tanto, encontró que un contrato interino solo podía firmarse por razones productivas y organizativas: cuando se producía un aumento accidental e impredecible de la actividad empresarial que no podía ser visitado por el propio personal. Los trabajadores de actividades estacionales imprescindibles para el comercio durante la temporada navideña o para las actividades turísticas en verano pasarán de un contrato temporal a un contrato fijo interrumpido, subtipo de indefinido, que se caracteriza por las interrupciones. Establece un nuevo beneficio que es completamente injustificado y está fuera de nuestro marco laboral ”, según la CEOE. En la práctica, el empleado prestará sus servicios durante el mismo período que antes. Durante el resto del año, el beneficio se suspenderá y se reactivará el año siguiente cuando sea necesario nuevamente. Además, la duración estará limitada a seis meses (o un año cuando se establezca en el convenio sectorial). La CEOE destaca que en los países europeos este mínimo es de unos 18 meses. “La temporalidad y la incertidumbre no son fenómenos comparables: todos los países del mundo y la UE tienen límites de tiempo importantes”, critica el documento.

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