Guardia Civil de Alicante ordena a sus agentes no compartir información con Frontex |  España

Guardia Civil de Alicante ordena a sus agentes no compartir información con Frontex | España

Agentes de Frontex entrevistaron a un migrante que desembarcó recientemente en el puerto de Málaga el pasado mes de noviembre.Getty

La Guardia Civil de Alicante se niega a facilitar información al equipo que la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) ha desplegado en la provincia como parte de operaciones conjuntas contra la inmigración ilegal. Así lo manifestó ante todas las dependencias del mando alicantino el teniente coronel Francisco Poyato Seviliano en un despacho al que tuvo acceso EL PA ELS. Fuentes del instituto armado confirman la autenticidad de esta instrucción, pero lo explican por el hecho de que algunos agentes al servicio del organismo intentaron recabar información directa sin pasar por canales oficiales y evitar el procedimiento establecido para el acceso a los datos.

En la circular, el alto mando del mando en Alicante se dirigió a todas las compañías y unidades bajo su mando. “Esta sede”, apunta, “ha sabido que hay un equipo de Frontex en la provincia de Alicante, integrado por personal de la Policía Nacional”. “Existe la posibilidad”, continuó Poyato, “que este equipo pueda ir directamente a alguna de las unidades de este comando, solicitando algún tipo de información sobre inmigración ilegal o de cualquier otro tipo”. Ante esta posibilidad, prosiguió el teniente coronel. “Esa solicitud en ningún caso será atendida y deberá responder que no está autorizado para proporcionar ninguna información”. La instrucción establece que cualquier solicitud de información será comunicada a la planta, la unidad operativa encabezada por Poyato. La circular fue firmada y validada el 2 de julio.

Los desacuerdos entre el personal de Frontex y la Guardia Civil no son infrecuentes. Ocurren a nivel operativo, como en este caso, pero también en oficinas. El pulso constante es reflejo de la relación entre el instituto armado y la Policía Nacional, de donde proceden los agentes españoles que atienden a la agencia, pero también es una muestra de desconfianza hacia un organismo que ha destinado 5.600 millones de euros para los próximos siete. años.

Fuentes oficiales de la Guardia Civil aseguran que el “detonante” que motivó esta orden fue una “llamada” en la que agentes de la Policía Nacional del servicio Frontex “solicitaron datos que no pudieron ser facilitados por no estar autorizados”. El equipo de Frontex en Alicante, destino de la ruta migratoria argelina, forma parte de la Operación Indalo, una de las tres operaciones de la agencia en España, que controla la inmigración ilegal a través del Estrecho y el Mar de Alborán. En teoría, la agencia trabaja en esta misión con la Guardia Civil y la Policía Nacional. Como parte de este operativo, explicaron las mismas fuentes, “existe una base de datos en la que los integrantes de ambos cuerpos registran toda la información recabada” y la llamada de los policías que laboran para el organismo no cumplió con este trámite. Posteriormente, añadió, se celebró una reunión “en la que se les explicó que el acceso a la información debe gestionarse a través del centro de control” en Madrid.

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Para la Asociación de la Guardia Civil Unida (AUGC), este es otro ejemplo de “sospecha” y “falta de cooperación y cooperación” entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las autoridades. Según AUGC, “la necesidad de reformar el modelo policial” para “sincronizar y homogeneizar la cooperación” es “opcional”.

A principios de este año, Frontex amenazó con retirarse de España tras intensas negociaciones sobre los términos bajo los cuales se reanudarían las tres operaciones, en las que se renovarían unos 200 empleados asalariados de la agencia. Frontex ha pedido a España un mayor control sobre la inteligencia, las investigaciones y el acceso a los datos personales en las fronteras españolas, algo que los negociadores españoles no agradecen. Las fuerzas de seguridad españolas, especialmente la Guardia Civil, no quieren ceder en áreas de su competencia y tienen dudas sobre el trabajo, la capacidad y la eficiencia del personal de la agencia. La lucha terminó con España aceptando la propuesta de Frontex, pero persisten las tensiones.

La agencia también se enfrenta a su peor crisis de reputación desde su creación en 2004. Además de las críticas que ha recibido durante años por su opacidad, en los últimos meses se han sumado investigaciones sobre su presunta cooperación en el retorno ilegal de inmigrantes al Egeo. Sea. Y el reproche del Tribunal de Cuentas de la UE y del Parlamento Europeo por su ineficacia, por las dudas que suscita su función operativa y por la falta de transparencia que envuelve sus cuentas.

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