Gestos en Venezuela  Opinión

Gestos en Venezuela Opinión

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en Caracas (Venezuela).Prensa Miraflores / EFE

La secuencia de hechos ocurridos durante las últimas semanas en Venezuela, incluida la formación tras años de esfuerzos de un nuevo Consejo Nacional Electoral, sugiere una nueva etapa política que deben aprovechar todos los actores, especialmente en el Caribe. Es indiscutible que los gestos son el resultado de una serie de conversaciones entre el gobierno, la oposición y la comunidad internacional, que no surgieron de la noche a la mañana. Todo lo que se adentre en este camino puede ayudar a paliar de una vez por todas la crítica situación que azota a Venezuela por el desvío del chavismo.

Está claro que cualquier gesto positivo del régimen debe ser visto con la máxima cautela y escepticismo: su propia historia lo requiere. Sin ir más lejos, baste recordar cómo, a finales del año pasado, intensificó su intento de promover unas elecciones legislativas libres y justas al negarse a aceptar las condiciones por las que trabaja la Unión Europea, entre otras. Esto no significa que no se deban explorar las opciones. Cualquier negociación o acuerdo no debe verse como una forma de legitimar a Maduro. Un pacto con el programa de alimentación de la ONU o la participación del mecanismo multilateral Covax no es una burbuja de oxígeno para el régimen, sino para una población que se ha hundido, en su gran mayoría, en una pobreza desenfrenada y sufrió una catástrofe durante años. Humanitarismo sin precedentes.

Sería ingenuo pensar que el chavismo no seguirá intentando profundizar la brecha entre las distintas facciones de la oposición. Por lo tanto, es importante cerrar filas, trabajar para llegar a una posición de consenso, que en última instancia debe ser lo que uno aspira en una elección presidencial hipotética, y no airear diferencias mientras tanto. El descontento con los políticos en Venezuela es preocupante. Los enfrentamientos internos no fortalecieron al chavismo, que no se había consolidado, aunque se mantuvo en el poder basado en el autoritarismo, pero debilitó cada vez más a la oposición.

Hay un factor de optimismo en este nuevo capítulo. La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca ha suavizado las posiciones más radicales de Estados Unidos, actor clave en esta crisis, ya que están imponiendo sanciones muy duras a Venezuela. Los esfuerzos de la nueva administración norteamericana van encaminados a lograr unas elecciones libres y transparentes, en línea con lo que ofrecen los principales países de la UE, entre ellos España, que juega un papel clave entre bastidores, como subrayan todos los participantes. El camino aún es largo. Le toca al chavismo dar más pasos, alejarse del desafortunado movimiento autoritario y abrir el nuevo camino que Venezuela necesita desesperadamente.

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