Esquerra y Junts afrontan retos CUP  Cataluña

Esquerra y Junts afrontan retos CUP Cataluña

El vicepresidente catalán Jordi Puinero de los Junts y el presidente Pere Aragonès de la ERC en el parlamento el miércoles.
El vicepresidente catalán Jordi Puinero de los Junts y el presidente Pere Aragonès de la ERC en el parlamento el miércoles.David Zorakino (Europa Press)

Algo se rompió en el Parlamento esta semana durante el debate político general. Uno de los aspectos que marcó la política catalana durante el auge de proceso Esta es la proyección de la CUP como árbitro mayoritario de la independencia, amo y maestro de la clave para el lanzamiento de ejecutivos y presupuestos. Una influencia que continúa, aunque ya no tanto. ERC y Junts le han dicho, al rechazar su solicitud de referéndum antes de 2025 (de acuerdo o en desacuerdo), que no se tragarán todo. Y algunas referencias a los PSC de los socios también han dejado claro que hay otras posibilidades.

El ejecutivo de Pere Aragonès sigue dependiendo de los anticapitalistas para su sustento si quiere seguir siendo un gobierno «claramente independiente», como anunció en la campaña la entonces candidata de Junts y ahora presidenta de la cámara, Laura Boras. El debate sobre la orientación política es seguido por la prueba presupuestaria, donde los nueve Sí lo es de CUBA son indispensables. La gran pregunta es si ERC y Junts planean subirse al ‘tren escocés’ ante la propuesta, en relación con la posibilidad de tal votación en el Reino Unido, para tener un efecto en la aprobación de las cuentas y, en última instancia, en administración.

El futuro de la legislatura es una combinación de tiempo, probabilidad y oportunidad. Tras la tregua en los primeros 100 días de Aragones, de la que tanto agentes sociales como económicos destacaron la erradicación de la constante lucha social, surgió la habitual desconfianza. Prueba de ello fueron los enfrentamientos con Junts por el futuro de la ampliación del aeropuerto de El Prat y la representación de la mesa de diálogo con el gobierno. Por muy fuerte que sea el desacuerdo, el coordinador nacional de ERC no puede convocar elecciones anticipadas. Tiene que esperar un año después de su investidura por ley. Tampoco es apropiado su divorcio, aunque el secesionismo continúa sin una hoja de ruta común.

Pero hay otras posibilidades. El líder parlamentario del PSC, Salvador Ila, criticó duramente al gobierno, pero abrió la mano para conciliar las cuentas si había un «cambio de rumbo». El jefe de la oposición fue el centro de críticas del propio Aragonés o del líder de la junta, Albert Bate. La lista de reproches era larga: la detención de expresivo Carles Puigdemon en Italia a través de lo que consideran un fraude del juez Pablo Larena y la vigencia de la dirección europea, la supuesta falta de una propuesta para resolver el conflicto político en Cataluña más allá de las antiguas exigencias de inversión o el «unilateralismo» abandonando el despliegue. pacto Prat.

PSC logró romper la baraja con el apoyo al diálogo y El Prat

Sin embargo, esta danza de reproches no impidió que las propuestas de resolución socialistas dividieran el voto del ejecutivo en algunos casos. Esto enfatiza que si lo desea, puede llegar a acuerdos fuera de los bloques. PSC y Junts presentaron un texto a favor de la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno 2030 Común se quedaron solos y apoyaron el referéndum sobre la viabilidad del evento a realizarse en ciudades que serán subcentrales, como Barcelona. Los republicanos no dudaron en advertir del fantasma de sociovergencia, el clásico pacto de poder entre los socialistas y la desaparecida Convergencia, que marca la política catalana en democracia y que sobrevive, por ejemplo, en la Diputación de Barcelona. El espectro también apareció en la propuesta de ampliación de El Prat. CUP se opone a ambos proyectos.

Ila rompe la baraja

El ERC ha demostrado a otras fuerzas independentistas que puede unirse al PSC y Común. Los tres, s no De Junts y los anticapitalistas apoyaron que el diálogo sea «de gobierno a gobierno», es decir, solo con ministros y asesores en las delegaciones. Junts fue retirado de la mesa para nominar a su secretario general, Jordi Sánchez, y a su vicepresidente, Jordi Turul. Ambos fueron condenados en el juicio proceso y perdonado por el gobierno.

Finalmente, el hecho de que existan posibilidades no significa que sean probables. Tanto ERC como Junts, una vez finalizado el debate, confían en que la CUP votará a favor de las cuentas. El baile de las negociaciones comenzará a mediados de este mes. Fuentes del Ministerio de Economía admiten que no será fácil, pero el discurso oficial es que trabajarán para de los dirigidos por Dolors Sabacter en el Parlamento. Hay alguna carta escondida, en cuanto al presupuesto, para seducirlos.

Un pacto con los socialistas es difícil desde hace dos años por parte del municipio

Otro sentimiento compartido por varios integrantes de las dos formaciones gubernamentales es que la CUP ha perdido el brazo tensándose la cuerda. Quizás este sea el fin de los tiempos en que se jactó de enviar a Arthur Mas al «basurero de la historia» o de rechazar a Turul en el debate inversor el día antes de su ingreso en prisión preventiva en 2017. Los Anticapitalistas, con un representante de la Mesa del parlamento, deben empezar a asumir responsabilidades. Y el año pasado vieron a Catalonia en Comu-Podem como socio en las cuentas.

Los republicanos no ocultan su enfado cuando se enteran de la propuesta de referéndum de los medios. En Junts, la situación es más delicada, ya que tanto Borràs como sus diputados más cercanos creen que los anticapitalistas los liberaron gratis. La presidenta y segunda secretaria de la mesa, Aurora Madaula, podrían ser descalificadas si el juez determina que el Tribunal Constitucional no estuvo subordinado al procesar la propuesta de la CUP en el debate. Su malestar fue tan grande que obligaron a la junta a votar en contra de la propuesta en lugar de abstenerse, argumento que complementa el hecho de que el mandato del 1-O está siendo reemplazado solo por un referéndum acordado.

El técnico colombiano Francisco Maturana tiene en su repertorio la famosa frase «la pérdida es siempre una pequeña ganancia». Se adapta a PSC como un guante. Un pacto de gobierno es impensable, sobre todo porque las elecciones municipales tienen menos de dos años y la guerra por la hegemonía política está viva. Pero la puerta al apoyo presupuestario está abierta y el tabú de al menos tocarla se está desmoronando.

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