España hace estragos en Kosovo  deporte

España hace estragos en Kosovo deporte

Pablo Fornals, en la acción del primer gol de España.Visar Kryeziu / AP

El fútbol le guiñó un ojo a España, que resopló desde el estadio Fadil Vokri de Pristina. La Roja ganó, pero participó en un partido que retrata esa debilidad defensiva que enseña partido a partido. El resultado castigó a Kosovo, que hizo todo lo posible por al menos empatar. El conjunto local no arañó mejor resultado por la falta de puntería y porque Unai Simon tuvo que volver a actuar como portero de milagro en el último tramo con una gran atajada.

La suerte de España se extendió a Atenas, donde Grecia venció a Suecia (2-1). La retirada de la selección escandinava fue otro regalo que le permite a esta inconsistente selección de Luis Enrique depender de sí mismo para terminar primero en el grupo y conseguir un boleto directo al Mundial de Qatar. Ahora España lidera el grupo con 13 puntos y +8 con diferencia de goles, por los nueve puntos y +4 de Suecia, que jugó dos partidos menos. Si los Rojos ganan los otros dos partidos, ante Grecia como invitado y ante Suecia en casa, evitarán los playoffs, que tienen tanto miedo al nuevo formato que les obliga a superar dos eliminatorias en un partido. La mala noticia para la selección es que los griegos también dependen de ellos y España los visitará el 11 de noviembre. Luis Enrique necesita mejorar mucho el sistema de defensa, que en esta ventana de tres partidos estaba cuarteado de rojeces.

La idea de las debilidades del atrevido sistema de Luis Enrique comenzó a extenderse entre los rivales de España. Se cree ampliamente que el equipo vive en la cuerda floja debido al audaz adelantamiento de la defensa. Para el técnico tenía claro que las transiciones sin trámites podían desnudar a España. No hay nada que le guste menos al equipo de Luis Enrique que correr para atrás. El principal ejecutor de estos meteóricos contraataques fue el portero Muric con sus servicios, ya sea con la mano o con el pie. Muriki y Rashitsa fueron lanzados por su portero casi al campo abierto. En uno de ellos, el primero, Unai Simon, lanzó el balón con el guante en la mano, que finalmente fue anulado por fuera de juego. Pero este fue un claro ejemplo de este andar al filo de la navaja, que persigue a los rojos, ya sea un rival importante o uno del tercer coche. Lo mismo sucedió con otra fuga defensiva, que provocó que un disparo de Rashitsa zumbara cerca del pilar derecho de Unai Simon. El desvío rápido se ha convertido en una amenaza real para las centrales eléctricas españolas. Tanto si el central derecho como el zurdo juegan uno o dos zokats como Laporte e Íñigo Martínez. Luis Enrique repitió la fórmula de la Eurocopa, que tantas dudas dejó cuando formaron el defensa central del City y Pau Torres.

Más puntuación que juego

España tardó más de 20 minutos en regular la presión para romper ese goteo que desesperaba al técnico asturiano. El juego de pelota era otra cosa. Lento y predecible. Un fútbol pastoso en el que ni los centrocampistas afilaron los pases ni los delanteros despertaron la defensa de Kosovo. No había señales de la huida de la pandilla contra Georgia. Soler echaba de menos al lesionado Gaia y le costaba jugar con Regulion, elegido por las molestias que dejaba a Alba en el banquillo. Lorente también vio disminuir nuevamente su desempeño como extremo.

El único caso en el que España logró empatar tres pases dañinos fue el de abrir el área. Entre Soler y Mora, se unieron para llegar a Fornals. La maniobra del ala fue nueve en la vida. Se recuperó y cerró su línea con un gran bofetón a media altura. Un tiro libre de Soler y un cabezazo de Morata eran lo único que podía generar La Roja antes del descanso. El resultado terminó con el juego mostrado por los españoles, que se marcharon a los vestuarios, pasmados por el temblor.

Ni la ventaja del marcador ni las demás asentaron a España. De nuevo, las bolas de atrás la pusieron al borde del abismo. El mal control de Iñigo Martínez cedió el balón a Muriqi y quedó libre para encontrarse con Unai Simón. La grada aplaudió la carrera del delantero de la Lazio, que cantó de antemano un gol que no se elevó cuando el balón se partió en la base del larguero. Otra intimidación desigual. Los choques a los que se sometió Unai Simon no son los propios de un equipo que lucha por recuperarse entre los mejores.

Ante la hemorragia, Luis Enrique movió fichas, dando acceso a Azpilicueta y Adama Traoré para Soler y Fornals. Ni siquiera la vuelta de Llorente en el centro del campo estabilizó a España. Ni una sola vez logró producir el rojo que vivió al borde de un infarto. Solo anotar y cambiar el juego era suficiente para causar horror. Y en una obra así, Bytyqi obligó a Unai a realizar un maravilloso rescate. El disparo fue devastador, pesado y caído. La reacción al meta fue enorme por ponerse el guante.

Como la fiesta seguía viva, Ferran contraatacó, poniendo fin a la ola de calor. El VAR finalmente lo proporcionó y España volvió a resoplar.

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