Escrivá quiere limitar la entrada de inmigrantes al sistema de acogida  España

Escrivá quiere limitar la entrada de inmigrantes al sistema de acogida España

El consejero de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, está convencido de que el sistema de acogida de inmigrantes en situación irregular es y debe ser limitado y que no puede acoger a todo el que llegue en barco o saltando una valla. El lunes pasado se emitió una instrucción que llegó a todas las ONG que dirigen centros de ayuda humanitaria: solo las personas vulnerables serán remitidas a los refugios. La migración significa que las mujeres vulnerables, las mujeres con hijos, las personas enfermas, las personas con discapacidad y otras vulnerabilidades que se pueden encontrar a la llegada, como ser víctimas de trata o violencia de género, son vulnerables. También incluye prioritariamente a los solicitantes de asilo y, en última instancia, a los inmigrantes de países con los que España no tiene ningún acuerdo de retorno. Con estos criterios, Escrivá excluye sobre todo a los hombres solteros y sanos de Marruecos y Argelia, actualmente las dos nacionalidades más numerosas entre los recién llegados.

La puesta en marcha de la instrucción, perfeccionada por Eldiario.es, dejó de inmediato a nueve inmigrantes sin hogar en Motril (Granada). Un número que aumentará al día siguiente, cuando se espera que 39 marroquíes realicen su detención policial y sean llevados, como es habitual, al centro de acogida. El Ayuntamiento de Granada se movilizó para acogerlos, aunque al final no fue necesario. La orden no estuvo en vigor durante 24 horas. «Se ha observado que su aplicación puede generar distorsiones y efectos negativos indeseables en el proceso de acceso a los lugares de recepción», dijo el secretario de Estado de Migración en una segunda instrucción que detuvo la anterior. Pero Escrivá no ha renunciado a su idea, que ha madurado -y llevado discretamente a la práctica- la afluencia masiva de inmigrantes a Ceuta a mediados de mayo. La migración ahora está aprendiendo a «calificar» la medida.

La propuesta se opuso a varias organizaciones no gubernamentales, que creían que el tema necesitaba un «debate en profundidad» y que la exclusión de los centros de recepción podría hacer vulnerables rápidamente a quienes no cumplieran con los nuevos criterios. José Miguel Morales, consejero delegado de Andalucía Acoge, defendió: “Siempre ha habido un criterio para priorizar a los más vulnerables, pero la vulnerabilidad es un criterio flexible y no se puede dejar a la gente en la calle. El programa de ayuda humanitaria es urgente y por un plazo máximo de seis meses, para que las personas que lleguen a España sin una red de apoyo no caigan en una situación de desamparo”.

Migración, por su parte, cree que con la pandemia -y el cierre de fronteras- ha hecho una «interpretación amplia» de quién podría entrar en su red de acogida, y al departamento de Escrivá ahora le preocupa que la saturación de sus centros esté dejando a los más vulnerable. La red tiene actualmente cerca de un 30% de vacantes, aunque la temporada alta, cuando las condiciones del mar son mejores, acaba de comenzar en Canarias y también en la ruta argelina.

El plan de Escrivá revela la falta de una política gubernamental para gestionar los inevitables inmigrantes, que son la gran mayoría. Este es un desafío en toda Europa, donde cientos de miles de personas se encuentran en un callejón sin salida y no serán devueltas. La tasa de expulsiones del conjunto de la UE se situó en torno al 30% en 2019, y España, aunque mantiene estas cifras llave en mano, no es una excepción y se sitúa ligeramente por debajo de la media europea. En teoría, el estado tiene mecanismos y convenios para el retorno de los inmigrantes que ingresan de manera irregular, pero en la práctica -y más con COVID- el retorno no se implementa. Pasan de la competencia del Ministerio del Interior a nadie.

Pero los inmigrantes, aunque fuera del radar, no desaparecen, y si no tienen redes familiares, se convierten en personas sin hogar a las que se les prohíbe trabajar legalmente. El hecho de que sean inmigrantes, y la falta de una política de inclusión coordinada con todos los ministerios, municipios y comunidades autónomas, los empuja en última instancia hacia el departamento de Escrivá, una inercia que el ministro quiere cambiar. El objetivo de la iniciativa migratoria es que todos los perfiles de inmigrantes que no son vulnerables y que pueden ser expulsados ​​una vez abiertas las fronteras sean responsabilidad del interior.

El modelo que quiere impulsar Escrivá tendrá una mayor repercusión en enclaves como Ceuta y Melilla, lugares de los que un inmigrante irregular no puede salir sin un pase policial o una solicitud de asilo. Con restricciones para cruzar a la península, los Centros de Residencia Temporal de Inmigrantes (CETI), que gestiona la migración en ambas ciudades, son desde hace décadas centros de detención, algo así como una sala de espera hasta que llega un hecho improbable. Así, hay inmigrantes inciertos que han sido acogidos durante más de cuatro años a la espera de su traslado. Con los nuevos criterios, quienes no se consideren vulnerables y no puedan salir de las ciudades autónomas acabarán dependiendo de los servicios sociales municipales (más que del interior).

Canarias también ha sido y será un buen ejemplo de esta dinámica. El gobierno, aun consciente de que no podía expulsar a más de 23.000 inmigrantes que desembarcaron allí el año pasado, siguió una política de bloqueo para evitar que viajen al continente. Durante meses -ya la espera de una hipotética expulsión a Senegal, Marruecos o Mauritania- miles de personas se vieron obligadas a depender del sistema de recepción, primero en hoteles y luego en grandes campamentos que se construían de forma continua. Con la planta de migración, la situación en Canarias cambiará, aunque de forma impredecible. El nuevo sistema dejará fuera de los campamentos a los marroquíes que no se consideren vulnerables, aunque puede ser aplicable a otras nacionalidades con acuerdos de readmisión. En este caso las posibilidades se reducen: o centro de detención (CIE) y expulsión o calle.

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