El Madrid celebra el orgullo sin carrozas, pero más reivindicativo y polémico  Madrid

El Madrid celebra el orgullo sin carrozas, pero más reivindicativo y polémico Madrid

Un auto negro viaja a paso de tortuga por el Paseo del Prado con dos enormes parlantes a través de los cuales suena Mujeres solteras, de Beyonce. El DJ bajó levemente el volumen para advertir a los presentes en la manifestación del Orgullo: “Vamos, chicos, todos con máscara y levanten la mano”. La reunión más esperada del equipo LGTBIQ después del año de detener la pandemia es también la más anómala. Sin sus icónicas carrozas, la cabecera que se inició en el Paseo del Prado fue encabezada por quienes durante años fueron empujados a las sombras, sin poder expresarse libremente, el colectivo transgénero. El lema del evento -cuyo aforo estaba limitado a 25.000 personas antes de inscribirse y en el que debían precisar si iban solos, en pareja o en grupo, resumía la organización- rindió homenaje a estas recomendaciones, pero también arrojó un flecha en el Congreso. los recientes altibajos de ley trans: “Los derechos humanos no se negocian, se legalizan”.

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Carmen Gill, presidenta de COGAM, una asociación organizadora de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FELGTB) y Gays, Ocio, Cultura y Turismo (AEGAL), destacó que es una de las más orgullosas ley trans en anticipación y también uno de los más polémicos. “El Ayuntamiento de Madrid no ha hecho nada para celebrar el orgullo este año, las organizaciones lo han hecho ellas mismas”, dijo.

Entre los presentes en la manifestación se encontraban la ministra de Asuntos Sociales Ione Bellara de Igualdad, Irene Montero, y la tercera vicepresidenta y dirigente laborista Yolanda Díaz, quienes recibieron una ovación de pie, todos ellos detrás de una pancarta de Estados Unidos. La defensa inquebrantable de los tres dentro del gobierno fue crucial en la implementación del anteproyecto de ley. ley trans. “Estamos en el lado que deberíamos estar, en el lado correcto de la historia”, dijo el titular de Igualdad. Añadió: “La historia se está creando después de más de 15 años sin una legislación que respete los derechos de las personas Trans y LGTBI”.

Las ministras de United We Can, Ione Belarra, Irene Montero y Yolanda Díaz, participan en la Marcha del Orgullo LGTBI, celebrada en Madrid el 3 de julio de 2021.Gandul / EFE

Sobre la ausencia de Ciudadanos, que había asistido a la marcha en otros años, Uge Sangil, presidente de la FELGTB, sostuvo que no prohibieron a nadie participar en la manifestación. “El registro es una cuestión de orden, no decidiremos quién es bienvenido o no”, decidió. Aunque quiso dejar claro que no “darían un paso atrás del discurso de odio de los partidos de extrema derecha como los que los usan para gobernar”.

Así lo afirmó iñigo Errejón, secretario general de Más País, antes del inicio de la procesión, en alusión a la bandera multicolor que no cuelga de la sede del Ayuntamiento de Madrid en Cibeles. El equipo de gobierno, la coalición entre PP y Cs, se defendió en un informe judicial que no ve alternativa a la sentencia del Tribunal Supremo de que a partir de junio de 2020 solo se pueden colocar banderas oficiales en los edificios públicos. Erehon reprendió a la “derecha madrileña” por no querer colgar la “bandera de la libertad” ese día, aunque señaló que “cientos de miles de madrileños” lo sacaron a la calle este sábado. Y confirmó que las afirmaciones de este año son de “sentido común”; la libertad de “ser libre, caminar sin miedo y no sufrir marginación”. La portavoz de la Asamblea de Madrid, Mónica García, se quejó de que “en pleno siglo XXI” todavía es necesario reafirmar los derechos de las LGTBI y criticó “la libertad preservada y caducada que ofrecen los derechos”.

Poco después de estas declaraciones, la marcha se inició en medio de un amplio despliegue policial, con tan solo 480 efectivos de la Policía Nacional entre el viernes y el sábado. La manifestación comenzó alrededor de las ocho de la tarde, junto a la rotonda de Carlos V y desde allí una avalancha de personas rodeó el Paseo de Recoletos. Unos ondean carteles, otros con tacones o maquillados, pero cada grupo se mantiene a distancia, tal y como recomienda la organización. Desde Madrid Orgulo, el consejo fue llevar mascarilla, mantener una distancia de seguridad de 1,5 metros, utilizar un gel de hidroalcohol y llevar “ropa cómoda y holgada” y agua “para evitar mareos o desmayos”.

En medio de esta diversión estaba Enrique Gómez. A los 55 ya tiene 10 orgullo A su espalda. “El año pasado fue muy triste para nosotros, lo celebré en casa y al menos había espacio para la justificación. Pero aquí en la calle, todo el mundo tiene un significado diferente “.

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Al pasar por la Plaza de Cibeles, donde el edificio del Ayuntamiento lucía desnudo sin bandera de protesta, comentó con su socio, algo decepcionado por la semana de polémicas llegadas y desencuentros entre la vicealcaldesa capitalina Begonia Villasis y el alcalde José Luis Martínez-Almeida. . Aunque había banderas, y muchas, por todos lados. Nudo alrededor del cuello, en forma de tatuajes, en puestos callejeros, en máscaras o incluso en pantalones.

En España, las primeras manifestaciones en defensa de los derechos LGBT se produjeron en la década de 1970. En 1977, entre 4.000 y 6.000 personas marcharon por Las Ramblas de Barcelona, ​​y un año después más de 7.000 hicieron lo mismo en la capital española, y esto se repitió cada año hasta la llegada de la pandemia. Para José Luis Muñoz, presidente de la Asociación de Castilla-La Mancha para la Diversidad Sexual y de Género, este orgullo es como un encuentro. Debido a que son de diferentes naciones, los miembros de los sindicatos a menudo no pueden verse entre sí tanto como les gustaría. “Nuestra situación también es un poco más complicada porque en los pueblos pequeños la gente lleva todo adentro”, dijo mientras sostiene una pancarta. “Es peor para las personas en trance porque se sienten más condenadas. Hasta hace tres años no teníamos representación en nuestra asociación porque preferían ir directamente a Madrid.

Tanto calor y brillo como la rotonda de Carlos V sigue haciendo mucho frío fuera. Solo en Madrid, el Observatorio Contra la Homofobia advirtió que en 2019 se registraron 321 incidentes, lo que equivale casi a un atentado al día.

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