El conflicto armado en Colombia se intensificó durante las protestas  Internacional

El conflicto armado en Colombia se intensificó durante las protestas Internacional

Los manifestantes protestan contra la policía como parte de las protestas contra el gobierno de Ivan Duke en Bogotá el 29 de junio.RAUL ARBOLEDA / AFP

El conflicto armado de más de medio siglo, que tanto le ha costado a Colombia dejarlo atrás, se ha agravado en varias regiones durante las protestas contra el gobierno de Iván Duque, que amainó dos meses después. El llamado paro nacional y el tratamiento de la protesta social han creado riesgos que afectan el trabajo de la Corte Especial de Paz (JEP) y todo el sistema de justicia transicional resultante del acuerdo de paz sellado hace más de cuatro años con la guerrilla desaparecida de las FARC. .quien es responsable de hacer frente a los crímenes más graves de la guerra.

A pesar de desarmar a la guerrilla más poderosa de Estados Unidos hace más de cuatro años, hoy se ha convertido en el partido político comunista, y el informe suscita preocupaciones sobre la recurrencia de la violencia que se creía superada. Entre el 28 de abril, día en que comenzaron las protestas contra el gobierno, y el pasado 30 de mayo, se incrementaron los hechos relacionados con el conflicto armado y las consecuencias de la población civil en 111 municipios de interés al rebautizado Sistema Integral de Paz, que incluye a la JEP, Comisión de la Verdad. , que debe presentar su informe final este año, y la unidad de búsqueda de personas desaparecidas.

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“En 2021, hubo un total de 13 eventos de conflicto y 89 afectaciones civiles, aumentando estas últimas en más de un 400%, ya que en promedio en años anteriores hubo 18 afectaciones civiles. Esto se evidencia en el aumento de las amenazas de muerte, los asesinatos de excombatientes de las FARC-EP y los eventos de desplazamiento masivo, advierte el último Informe de Monitoreo de Riesgos y Seguimiento de Enjuiciamiento de la JEP.

Como parte de las manifestaciones, hasta 16 hechos afectaron a organizaciones sociales intervinientes en el Sistema Integrado de Paz, como el Consejo Regional Indígena del Cauca, entre otros, principalmente en los departamentos del Valle del Cauca y Cauca, en la Plataforma del Pacífico, donde la situación estaba fuera de control. Este aumento de los riesgos de seguridad puede, en última instancia, impedir la participación efectiva de estas organizaciones en el Sistema Integral de Paz, hasta ahora conocido como Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reconstrucción y No Repetición.

El informe también advierte sobre un fenómeno que ha causado preocupación en medio de una epidemia social: la autodefensa y las prácticas paramilitares que se cree han sido erradicadas para intimidar a los manifestantes. “Con motivo del paro nacional, hay evidencias en al menos 27 ciudades del surgimiento de” grupos de civiles armados “que denuncian estas prácticas”, dice el informe.

Las fuerzas paramilitares, que fueron desmovilizadas en gran parte por el Estado entre 2003 y 2005, han sido responsables en el pasado de crímenes horribles como genocidio, desapariciones forzadas, tortura o violencia sexual. “Es preocupante el hecho de que haya señales de reactivación de grupos que legitiman discursos y acciones de formas paramilitares porque muestra fallas del Estado en restaurar el monopolio en el uso lícito de la violencia”, concluye el documento.

A pesar del acuerdo de paz con las ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la población civil ha sido atacada por otros grupos armados y siguen existiendo fenómenos como el desplazamiento de comunidades, las desapariciones o el reclutamiento de menores en varias regiones. La pandemia de coronavirus ya ha provocado un aumento de la violencia en zonas remotas, como señaló el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) antes de la epidemia social. “Como efecto indirecto del paro nacional, la Fuerza Pública priorizó sus recursos humanos y operativos asistiendo a la protesta en las ciudades, dejando vacíos en zonas rurales y periféricas”, advierte ahora el informe de la JEP.

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