El buzón de la Inspección de Trabajo o cómo gestionar 200 avisos anónimos cada día  Ciencias económicas

El buzón de la Inspección de Trabajo o cómo gestionar 200 avisos anónimos cada día Ciencias económicas

Un trabajador entra en la obra del nuevo colector de agua de la Avenida Diagonal de Barcelona el 4 de agosto.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

“Un trabajador nos contactó para ver qué podía hacer porque, aunque estaba infectada con un coronavirus, la empresa le pidió que se fuera a trabajar. Le dijimos que no hiciera eso y que si se producía su despido, sería declarado nulo “. Anna Ercoreka, inspectora y presidenta del Sindicato de Inspectores de Trabajo (SITSS), habló, recordando uno de los casos que llegó al buzón de la Inspección de Trabajo.

La mecánica es sencilla. Todo lo que tiene que hacer es completar un formulario de una página. Se realiza de forma anónima y no es necesario presentar documentos adicionales. Esta herramienta, alojada en la página web del Ministerio de Trabajo, que nació en agosto de 2013 para combatir el fraude, amplía sus competencias para la seguridad social y la agencia tributaria. El buzón se ha convertido en la actualidad, con una media de 197 mensajes al día, en la forma más habitual de dar consejos sobre cómo denunciar una irregularidad en una empresa. “Es muy útil y nos viene de todo”, dice Ercoreka.

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Las quejas recurrentes más comunes en el último año y medio son las relacionadas con el coronavirus. Especialmente los que advierten sobre la falta de mascarillas en el lugar de trabajo o los que revelan que algunas empresas están intentando evitar que los empleados infectados se retiren. Aunque en las últimas semanas, como anunció la viceprimera ministra y ministra de Trabajo Yolanda Díaz, la Inspección ha dado prioridad a las denuncias relacionadas con la exposición a altas temperaturas derivadas de la reciente ola de calor que azotó el país. “Garantizar condiciones de trabajo dignas es una tarea colectiva”, dijo Díaz.

Las últimas cifras oficiales corresponden a 2019, ya que el informe anual que realiza la inspección se publica al final del ejercicio siguiente al ejercicio estimado. En 2019 se registraron en el buzón 71.970 mensajes, de los cuales 43.121 fueron remitidos a las inspecciones provinciales. El número total de delitos sancionados finalmente se redujo a 1224.

La agencia explica que no todas las notificaciones pasan el primer filtro, en muchos casos por defectos en el formulario. “A veces no brindan suficientes detalles para permitir que se inicie una investigación, y como somos anónimos, no tenemos forma de contactar al remitente”, dijeron. “Otra situación que ocurre a menudo es que se reciben denuncias de distintas personas, pero por la misma infracción, por lo que se denuncia una sola vez”, precisó la Inspección en detalle.

El anonimato es, por tanto, un aliado y un enemigo de muchas de estas denuncias. Por este motivo, la Inspección recomienda que siempre incluya datos personales en el formulario. El hecho de que no aparezca la identidad del interesado no significa que será conocida por dicha empresa y que la inspección podrá contactar con ella para informarle del estado de su solicitud. “Sin embargo, una denuncia anónima no recibe comunicación”, precisaron en detalle.

“Recientemente recibí un informe de trabajo en Benasque (Huesca) sin ninguna medida de prevención de riesgos. Fue una odisea porque tuve que recorrer la ciudad, calle por calle, ver dónde estaba este trabajo y descubrir que era un desastre ”, recuerda Erkoreka. “El buzón es bueno para atender quejas de personas que ni siquiera se atreven a denunciar, pero es solo un punto de partida”, agregó. Al contrario de lo que ocurre con la denuncia formal, no solo el trabajador interesado puede acudir al buzón de la Inspección, sino también “todo aquel que tenga conocimiento” de cualquier incumplimiento de la normativa laboral, casos de discriminación o irregularidades en la seguridad social o prevención de riesgos laborales.

Pequeño personal

La plantilla de la Inspección está formada por 1.852 funcionarios (858 inspectores y 994 subinspectores), según el SITSS, aunque otros 1.000 (2.861) se recogen en los registros de la función pública. Estos son números bajos para la cantidad de trabajo que tienen todos los días. “En España, a diferencia de otros países como Italia, el inspector tiene competencias en todo: prevención, trabajo y seguridad social. Esto es más rentable y eficiente, ya que todas las condiciones de trabajo se pueden revisar en una sola visita. Pero se necesitan refuerzos. No hemos parado estos meses ”, afirma Erkoreka.

Muchos de los informes que se han acumulado desde la llegada de COVID-19 han estado relacionados con los registros de empleo temporal (ERTE) y dudas sobre la implementación de las sesiones. También con el trabajo a distancia y las horas extraordinarias en las horas trabajadas, así como con la vulneración del cierre digital.

El coronavirus ha sido una fuente de comunicación recurrente en los últimos meses, lo que también le ha obligado a agilizar el tiempo de gestión de incidencias por consecuencias para la salud. “Al comienzo de la pandemia, recibimos muchos informes de que las máscaras no se distribuían durante el trabajo. Y teníamos que irnos lo antes posible para evitar brotes “, recordó Erkoreka.

Al presentar una denuncia se reconocen 11 tipos de anomalías (incumplimiento de jornada, discriminación, acoso sexual …) y es necesario identificar al infractor de la empresa. En 2019, el tema sobre el que más se actuó por buzón fue la seguridad social (7760, de los cuales 506 incumplimientos), seguido de las relaciones laborales (2058 y 477 incumplimientos) y la seguridad y salud (639 y 240 respectivamente). El resultado de las inspecciones, que dieron lugar al proceso sancionador, se saldó con multas de más de seis millones de euros.

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