El aumento de la electricidad lleva a la inflación en agosto al 3,3%, su valor más alto en casi una década |  Ciencias económicas

El aumento de la electricidad lleva a la inflación en agosto al 3,3%, su valor más alto en casi una década | Ciencias económicas

Un hombre repostando en una gasolinera en Madrid.Marshall / EFE

La inflación aumentó en agosto por sexto mes consecutivo. La tan esperada reactivación económica, y las altas expectativas sobre su fortaleza, que provocó una demanda adormecida durante la mayor parte del año pasado debido a la pandemia, explica gran parte del aumento: el índice de precios al consumidor (IPC) subió este mes al 3,3% interanual. , su máximo desde 2012, según datos avanzados publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La subida del precio de la electricidad y la gasolina sigue arrastrando al resto de la canasta tras el incremento anual de casi un 21% en los precios de los productos energéticos, ya registrado en julio. Y todo muestra que la tendencia seguirá. El mercado mayorista ligero volverá a establecer un nuevo récord este lunes. Otro.

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Los pronósticos han apuntado desde hace mucho tiempo a un aumento general de la inflación, que es más intenso de lo esperado. Y la energía le pesa mucho. Ya a fines del año pasado, con la paulatina flexibilización de las restricciones y la aprobación de vacunas contra COVID-19, el precio del petróleo comenzó a recuperarse. El barril de Brent, el referente en Europa, se acerca a los 73 dólares cuando en 2020 se situó por debajo de los 20, aunque ha frenado su subida en los últimos dos meses por la incertidumbre que provoca la variante delta del coronavirus. Y el aumento ya se ha trasladado al combustible: llenar un depósito de 50 litros de un coche, tanto gasolina como diésel, cuesta unos 10 euros más en julio que en enero.

El precio del gas en los mercados internacionales también se ha triplicado con respecto a hace un año y, junto con los derechos de emisión de CO, en su nivel más alto jamás registrado, más de 50 euros por tonelada, han elevado el precio de la electricidad en toda Europa. En España, el mercado mayorista se encuentra en su nivel más alto en semanas: en agosto batió varias veces su récord diario. Y este lunes lo volverá a hacer, alcanzando un nivel sin precedentes de 124,45 euros el megavatio hora (MWh). A esto se suma el creciente costo de otras materias primas y la escasez de productos como los microchips, que están provocando desabastecimientos en las fábricas de automóviles, teléfonos móviles u otros equipos tecnológicos.

Este aumento de los precios de la energía genera un efecto dominó sobre muchos otros productos, incluidos los alimentos, encareciendo su producción o transporte. Otras categorías relacionadas con el turismo, como hoteles y alojamientos turísticos, también se han recuperado debido al despertar de la demanda a partir de 2020, marcado por constantes cierres y aperturas de comercios, restaurantes y fronteras.

El aumento del IPC también está ejerciendo presión sobre las finanzas públicas. El gobierno ya aprobó la primera parte de la reforma de las pensiones que exige Bruselas para proporcionar fondos europeos, que, entre otras cosas, vincula la revalorización de los beneficios con la evolución del índice de precios al consumidor. Y en el medio pagila En febrero y la revalorización del próximo año, ante la inflación de los últimos meses, el país tendrá que enfrentar costos adicionales cercanos a los 4.900 millones en 2022.

El ejecutivo también está cerrando los últimos bordes para finalmente implementar el aumento de septiembre del salario mínimo interprofesional (SMI), que está congelado desde diciembre, provocando enfrentamientos entre socios gubernamentales. A la espera de conocer los detalles del aumento, todo apunta a que se revalorizará entre 12 y 19 euros, en línea con la recomendación de los expertos laborales, de modo que al final de la legislatura llegará al 60% del salario medio. . Este aumento aumentará el poder adquisitivo de los trabajadores de menores ingresos, pero puede agregar gasolina a la espiral inflacionaria.

Atención

En la zona del euro, la inflación alcanzó el 2,2% en julio, el nivel más alto desde octubre de 2018. Los principales culpables del repunte son los sospechosos habituales: los altos precios de la electricidad y el combustible. El aumento de los precios de la energía también está ejerciendo presión sobre los precios en los países miembros de la OCDE: la inflación promedio del club aumentó un 4,1% anual en junio, frente a un aumento del 17,4% en los productos energéticos. En Estados Unidos, donde la recuperación es vigorosa y los incentivos son aún mayores que en Europa, los precios avanzan a un ritmo aún mayor: el mes pasado alcanzaron el 5,4%, el nivel más alto en una década.

Sin embargo, los bancos centrales están reaccionando con cautela. Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) consideran que este aumento es temporal, causado por auge de la demanda después de meses de bloqueo, el aumento de los precios de la energía y otras materias primas y la escasez de algunos productos, que es un cortocircuito en las cadenas de suministro. Al mismo tiempo, los signos del desarrollo de la situación sanitaria no son del todo claros: a pesar de los avances en la vacunación, las nuevas variantes del virus plantean nuevos interrogantes.

Con estos misiles, el BCE ha decidido flexibilizar su meta de inflación del 2%, abriendo la puerta a superar este límite, siempre que sea un período transitorio y “moderadamente por encima”. Esto significa que las tasas de interés se mantendrán bajas y los incentivos se mantendrán a pesar de la subida de precios, eliminando la posibilidad de un giro brusco que entorpezca la recuperación, que aún no está totalmente asentada, y castigue a los países más endeudados. La Reserva Federal también optó por ser cautelosa: su presidente, Jerome Powell, ha descartado subir las tasas de interés por ahora, aunque estaba dispuesto a recortar los incentivos a finales de año el viernes pasado. Los próximos meses mostrarán si el aumento de precios es solo una situación temporal o si las autoridades necesitan ajustar el cambio en su política.

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