Chavismo y empresarios venezolanos estrechan relaciones  Internacional

Chavismo y empresarios venezolanos estrechan relaciones Internacional

La vicepresidenta de Venezuela, Delsi Rodríguez, durante su discurso en la Reunión Anual de Federazamaras el 20 de julio de 2021.GOBIERNO DE VENEZUELA

La patronal venezolana, Fedecámaras, organizó este martes su encuentro anual con una novedad particularmente notable: la presencia de la vicepresidenta venezolana Delsi Rodríguez como invitada especial y el desarrollo de una jornada para reflexionar sobre el reconocimiento mutuo y el trabajo por la nación. Por primera vez en 20 años, un alto representante del gobierno chavista participa en el evento, que reúne a los responsables de las principales empresas del país.

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La presencia de Rodríguez en las Fedecámaras, calificada por el chavismo como una “burguesía parasitaria”, es el resultado de los esfuerzos secretos de políticos y empresarios de ambos lados para conciliar posiciones y estructurar acuerdos mínimos, restaurar la estructura económica nacional y consolidar la estabilidad del país. Esta iniciativa, en pleno desarrollo, tiene un análogo en el ámbito político.

En el ámbito oficial, los hermanos Jorge y Delsey Rodríguez y el vicepresidente de Asuntos Económicos Tarek El Aisami son particularmente activos en la empresa. Del lado disidente, se encuentran algunos partidos políticos, medios de comunicación y empresarios de larga tradición en el país, como Alberto Volmer, presidente de Ron Santa Teresa, y Horacio Velutini, del Fondo de Valores Inmobiliarios.

“Este es el camino: el involucramiento de los sectores económicos privados para desarrollar la alta capacidad productiva de Venezuela”, dijo Rodríguez, quien centró la mayor parte de sus comentarios en imponer sanciones internacionales al régimen de Nicolás Maduro como responsable de la desintegración de la nación.

“Es importante profundizar en cómo la aplicación de sanciones ha afectado al sector privado”, dijo Rodríguez. “En apenas cinco años, somos el sexto país con mayor número de personas públicas, jurídicas y privadas sancionadas ilegalmente”, agregó el vicepresidente. El comunicado no impidió a Rodríguez decir que “los empresarios de todo el mundo miran a Venezuela con envidia”.

Rodríguez citó reiteradamente la necesidad de estabilizar el país y felicitó públicamente a Cusano y Folmer, premiados ese día como “Empresario del Año”, por manifestar públicamente su intención de votar en las elecciones regionales del régimen y por ser cuestionados por la oposición política.

Por su parte, el presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusano, expresó su preocupación por el futuro de las relaciones con los empresarios. “Me gustaría reducir las tensiones, queremos construir soluciones, queremos reunirnos de nuevo”, dijo. “Tuvimos 20 años en los que no caímos en un escenario como este, con profundas diferencias. Pero esto no es un accidente. “Hace dos años, decidimos recuperar nuestra independencia de cualquier ideología”, agregó. En su discurso, Cusano predijo que la intransigencia de “los radicales de ambos lados” condenaría cualquier intento de un acuerdo que anteponga el interés común.

La actitud y el tono de la comunidad empresarial en este evento fue seriamente cuestionada por políticos y miembros cívicos de la oposición, así como por muchos usuarios de las redes sociales que interpretaron la capitulación en condiciones de extrema necesidad.

Durante más de 15 años, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han acosado sistemáticamente a los empresarios venezolanos, expropiaron sus activos, restringieron sus mercados para beneficiar a sus aliados internacionales, ocuparon sus territorios y los responsabilizaron por la hiperinflación y la escasez. En 2010, Hugo Chávez confirmó que Fedecámaras le había declarado una “guerra económica” a su gobierno, que no seguía sus políticas y no aceptaba sus regulaciones de ingresos.

Aislar la voluntad popular

Mientras Delsey Rodríguez asistía a Fedecámaras, su hermano Jorge, presidente de la legislatura chavista, cerró las Jornadas de Paz, Diálogo y Reconciliación con algunos sectores de oposición presentes en el parlamento. Jorge Rodríguez busca un consenso para realizar elecciones regionales a fin de año a cambio de algunas concesiones, pero en términos chavismo.

Al mismo tiempo, el régimen de Maduro endureció el cerco contra la Voluntad Popular, el partido de Juan Guaidó y Leopoldo López, que llevó las riendas de las negociaciones políticas entre los dos poderes con la mediación de Noruega. El partido está a punto de ser ilegalizado tras la detención de Freddie Guevara – meses antes, la del periodista Roland Carenho – y las acusaciones de otros cinco líderes nacionales.

Las conversaciones políticas entre el chavismo y el cargo -basadas en una propuesta de acuerdo de rescate nacional hecha por Juan Guaidó- y auspiciadas por la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos, se encuentran actualmente bajo custodia desde la toma de posesión de Guevara. El trabajo en dos frentes, realizado por los hermanos Rodríguez como obispos de Maduro, tiende a debilitar y debilitar aún más a Juan Guaidó.

Voluntad Popular pertenece al 6-4 o Gplus, alianza que apoya a Juan Guaydo y une a los partidos de oposición más importantes. Juan Guaidó no se opuso a su participación en las elecciones regionales de noviembre, a pesar de las objeciones a las instituciones chavistas. Previo a los juicios y las amenazas de Miraflores, Voluntad Popular evaluó la posibilidad de sumarse a la carrera electoral.

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