Arabia Saudí dimite para retirar la sede de la OMT de Madrid  Ciencias económicas

Arabia Saudí dimite para retirar la sede de la OMT de Madrid Ciencias económicas

El secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Zurab Pololikashvili (izquierda), y el ministro de Turismo de Arabia Saudita, Ahmed Al Hateb, abrieron la primera oficina regional de la agencia en Riad en mayo pasado.
El secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Zurab Pololikashvili (izquierda), y el ministro de Turismo de Arabia Saudita, Ahmed Al Hateb, abrieron la primera oficina regional de la agencia en Riad en mayo pasado.Chema Moya / EFE

Una llamada activa todas las alarmas y otra aumenta la calma. Arabia Saudí ha dimitido finalmente para formalizar su apuesta por hacerse con la sede de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en Madrid, según fuentes del Gobierno español, que aseguran que el país árabe ya ha presentado su decisión. Si hace semanas Riad notificó al ejecutivo que estaba explorando la posibilidad de aceptar el único organismo de Naciones Unidas con sede en España como adelantó EL PAÍS, ahora lo rechaza y notifica a la Cancillería.

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La solicitud nunca excede una declaración de interés, ya que Arabia Saudita no la presenta oficialmente a la OMT. Hace un mes, este proceso se daba por sentado y parecía inevitable, aunque finalmente se detuvo. Aún le queda tiempo: puede dar el paso hasta el mismo día de la próxima reunión general de la organización, prevista para el 30 de noviembre en Marrakech, Marruecos. Pero la falta de apoyo y voto, que considera perdido, frustró su ataque. Moncloa, una vez descrita como un «gesto enemigo» de que un aliado como Arabia Saudita esté considerando tomar la sede de la OMT, ya no ve la posibilidad de que eso suceda.

Como parte de la ofensiva diplomática lanzada por Asuntos Exteriores para permitir que el organismo de Naciones Unidas continúe en España, el 15 de septiembre se inauguró en el Palais de la Castellana un proyecto para construir una nueva sede de 8.000 metros cuadrados, a partir de 2022. en Madrid. A la presentación asistieron los cancilleres José Manuel Albarez; e Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto; junto con el alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida y el propio secretario general de la OMT el georgiano Zurab Pololikashvili.

Tras este acto, informan fuentes gubernamentales, la OMT firmó una prórroga del acuerdo por el que España cede el edificio de la ONU, que ya ha sido ratificado por el ejecutivo. De esta forma, casi se daba por hecho que la planta se quedaría en España y se sofocó la crisis. Así lo reveló Albarez en una intervención durante la presentación del proyecto, cuando aseguró que España había estudiado a otros países miembros de la organización y no notó ningún interés en aceptar el traslado a Riad, la capital saudí.

En los últimos días, fuentes empresariales también han sugerido que España mantendrá la sede de la Organización Mundial del Turismo. El argumento es el mismo: Arabia Saudita ha explorado sus capacidades y ha llegado a la conclusión de que no hay suficiente apoyo. Estos rumores llegaron al poder ejecutivo, pero faltaba el gesto saudí, incluso a través de canales extraoficiales, que finalmente se creó. Un llamado al alivio.

En menos de dos meses, el gobierno ha pasado de la sorpresa inicial -después de enterarse de que Riad tiene la intención de hacerse cargo de la sede de un organismo de la ONU, algo muy inusual- a respirar hondo. Mientras tanto, la situación se vivió con preocupación, ya que no era descabellado que Arabia Saudita recibiera los votos necesarios. Por tanto, España está movilizando su artillería diplomática en la Unión Europea, dentro de la propia ONU, así como en contactos bilaterales con algunos países. El objetivo era atracar en dique seco a Arabia Saudita y sucedió. El monto para dar luz verde a la transferencia era complejo, y Riad no tenía los proyectos de ley: necesitaba al menos 106 votos (dos tercios) a favor de los 159 miembros de la OMT en esta hipotética votación.

Evite votar

La prioridad de España, que incluso vio la connivencia de Pololikashvili en la campaña saudí -el organismo siempre se mantiene neutral, ya que se debe a la decisión de los estados miembros- fue que el tema no llegara a la agenda de la reunión de Marrakech. En otras palabras, evite votar porque sería difícil de controlar. La estrategia funciona.

La OMT es un organismo de la ONU que garantiza un turismo responsable, sostenible y accesible. Se constituyó en 1975 y su primer encuentro, en mayo del mismo año y con Franco aún vivo, se celebró en Madrid, donde tuvo su sede desde sus inicios. Se incorporó oficialmente a las Naciones Unidas en 1976, cuando España, una gran potencia turística, ya era una democracia naciente. Actualmente cuenta con 152 empleados en la capital, según su sitio web, y es la única base central de la sede de la ONU en el país.

Arabia Saudí, por su parte, ha puesto mucho énfasis en el turismo en los últimos años: en mayo del año pasado abrió el primer centro regional de la OMT en Oriente Medio y en 2019 empezó a aceptar turistas (hasta entonces solo era posible entrar por invitación o visa de negocios).). En este contexto, albergar la sede de la agencia se ve como un impulso a su estrategia de apertura al mundo en un intento de convertirse en una gran potencia turística en el mediano plazo. Sin embargo, el peso del país en Oriente Medio sigue siendo insignificante y hay cifras pálidas en comparación con las de España, el segundo país más visitado del mundo. Incluso su poder diplomático, que tiene un fuerte argumento en las reservas de petróleo, no ha logrado traer lo que sería la primera sede de la ONU en la región. Por ahora.

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