Antonio Caballero, una vida de patadas contra los poderosos  Internacional

Antonio Caballero, una vida de patadas contra los poderosos Internacional

El periodista colombiano Antonio Caballero fotografiado en 2009 en París.Imágenes de Wolf Andersen / Getty

“Una peonía vestida de plata lloraba burlonamente. Nadie se movió, nadie se fue. Algunos niegan la evidencia de lo que han visto: no lo que está sucediendo, lo que está sucediendo. Toda la plaza quedó en absoluto silencio “.

Así, Antonio Caballero (Bogotá, 1945-2021) relata la muerte de Banderillero Manolo Montoliu en la Plaza de la Maestranza de Sevilla el 1 de mayo de 1992, cuando era conducido por el toro que luchaba José Marie Manzanares. Este viernes, el taurino y cronista falleció en Bogotá a los 76 años. Con él quedan décadas de caricatura, ensayos y columnas que marcan la historia política colombiana. Colabora en EL PAÍS con sus crónicas y análisis de toros Al otro lado del océano atlántico.

Perteneciente a la aristocracia bogotana, nacido en una de las familias más tradicionales de la capital -hijo del escritor Eduardo Caballero y hermano del artista Luis Caballero- el colono es rebelde desde su origen y desde su juventud escribió contra el establecimiento. a la que pertenece. la revista Una alternativa.

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Pero sus caricaturas y escritos también marcan la historia de los periódicos como Tiempo,, El espectador, la revista española Cambio 16,, Diario 16 y en Semana. Poseedor de una prosa envidiable y un conocimiento histórico inagotable, mantuvo la columna en la revista durante décadas, hasta que en noviembre de 2020, los trastornos políticos en este entorno lo llevaron a renunciar. Así que el hombre que lleva años escribiendo se ha lanzado al mundo digital como columnista de Daniel.

En su último texto, que ahora lee en columnas de video, fiel a su estilo, acusó al gobierno. “El presidente Iván Duque tiene una curiosa conexión con la historia de su país, Colombia. Se podría decir que se les enseñó en Washington. Además de eso, no lo absorbió bien “, escribió.” Lo más importante para ellos son nuestros gobiernos, que no es la realidad, sino la “imagen” de Colombia. Matar gente es bueno. Pero no ‘ Que se sepa “.

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Sus últimos años como periodista no estuvieron lejos de la polémica. Su cercanía al toreo -que había agrupado en libros como Tauromaquia, Toreador y Público- y posiciones consideradas misóginas o anacrónicas le valieron críticas.

La poesía y la musicalidad siempre están presentes en su vida y obra. Sin cura (1983) su novela más famosa, dijo, fue “El empaque del poema”. “Lo que justifica la poesía y la hace tan importante es que es la única forma de decir cosas que no se pueden decir de otra manera”, dijo en Patadas del ahorcado, entrevista al periodista Juan Carlos Iragori. Para él, Caballero dio su mejor definición de cómo le gustaría ser recordado: un hombre que estuvo del lado de los derrotados y murió a patadas.

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