Acerca de Maruksayna: El juez no ve ningún delito en capturar imágenes íntimas de mujeres en la calle para subirlas a sitios pornográficos |  Comunidad

Acerca de Maruksayna: El juez no ve ningún delito en capturar imágenes íntimas de mujeres en la calle para subirlas a sitios pornográficos | Comunidad

La lucha de unas 80 mujeres gallegas por identificar y sancionar a quienes grabaron sus partes íntimas en la calle con una cámara oculta y distribuyeron imágenes en sitios pornográficos fracasó en los tribunales. El juez, que instruyó su recurso sobre determinados hechos ocurridos en el verano de 2019 durante el culto de A Maruxaina, en la ciudad de San Cibrao (Lugo), desestimó los recursos y ratificó la suspensión del caso, que dictó en último lugar. Marcha. El expediente inicial, en el que ahora insiste el juzgado de primera instancia e instrucción de Viveiro № 1, provocó manifestaciones masivas en abril del año pasado y desató la solidaridad con los afectados por organizaciones feministas, administraciones y partidos políticos. La decisión judicial se emitió en contra de los criterios de la acusación.

Más de un centenar de mujeres, entre ellas algunas menores, fueron fotografiadas en secreto en agosto de 2019 durante una romería marítima que reúne cada año a miles de personas en San Chibrao, una pequeña localidad del municipio de Cervo, a orillas de Lugo. Varias cámaras colocadas estratégicamente filmaron las personalidades y rostros de las víctimas mientras orinaban en un callejón. Este es un rincón al que, debido a la falta de baños públicos, los hombres y mujeres que asisten a la fiesta tienden a buscar la soledad para hacer sus necesidades. Sin embargo, solo se grabaron y las imágenes terminaron en sitios pornográficos, varios de los cuales fueron pagados.

Más información

El juez Pablo Muñoz Vázquez no valoró el delito contra la privacidad en estos hechos, ya que las grabaciones secretas se realizaron en la vía pública y no en interiores. Además, no ve un delito contra la integridad moral, pues no se evalúa la «tendencia a violar la resistencia física y moral» de los afectados, dijo la orden a principios de este mes, a la que tuvo acceso EL PAÍS. La lacónica resolución contiene decisiones de los juzgados provinciales de Pontevedra y Sevilla, que determinaron que «la recepción secreta o inadecuada de imágenes en público o al aire libre debe tener una respuesta extraordinaria», es decir, por la vía civil.

La fiscalía no está de acuerdo con el magistrado. En su recurso de apelación contra la orden, que cerró parcialmente el caso por primera vez el 15 de marzo, el fiscal valoró la «falta de acierto» en la interpretación de los hechos y las normas aplicables por parte del titular del tribunal. «El derecho fundamental a la privacidad no es un derecho que se ejerza exclusivamente en un ambiente privado o cerrado, sino un derecho a un contenido amplio que la persona lleva consigo en todo momento, esté donde esté», dijo el fiscal. .Lo ocurrido en San Sibrao no tiene precedentes en los tribunales españoles y por tanto no existe jurisprudencia aplicable en el caso.

Según la decisión del fiscal, las grabaciones secretas de A Maruxaina constituyen una violación a la privacidad, ya que no fueron obtenidas por un hombre que simplemente pasa por el callejón donde orinan las mujeres. Los autores de las fotos buscan un «foco o encuadre» específico para que puedan acercar las partes íntimas y los rostros de los afectados, lo que para la Fiscalía equivale a ese «lugar fuera del alcance de terceros» que exige el Ministerio Público. Código Penal para ser penal.

La asociación Mujeres en Igualdad Burela (Bumei), que apoya a las víctimas en su batalla judicial, ya ha apelado la orden de cierre del caso ante la Audiencia Provincial de Lugo. «No renunciaremos a nuestros esfuerzos. «Lo único que queremos es que se haga justicia y que estos hechos no queden impunes, porque eso sentaría un precedente muy peligroso», advirtió Mary Fraga, presidenta de la organización.

Los demandantes defendieron antes de la audiencia que la filmación y distribución de los videos de A Maruxaina fueron «humillantes, humillantes y atentando contra el honor y la integridad moral» de los afectados. Al argumento del juez de que los videos fueron filmados en la vía pública, su denuncia dijo que el callejón donde se escondían las cámaras brindaba a las víctimas un «contexto de estricta confidencialidad y la supresión de lo hecho allí por terceros». Quienes filmaron sus órganos sexuales y rostros y luego los circularon por Internet lo hicieron con «evidente bajeza moral», agregó, con la intención de «humillar, humillar o humillar» a las mujeres.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *